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La Coctelera

EL DIVÁN DE LO EFÍMERO

Lo mejor del futuro suele ser la posibilidad de evocar el pasado. Jose Luis Alvite

Categoría: Adiós tristeza, adios

16 Noviembre 2007

Bienvenida tristeza mía (o el angustioso camino de Elena de Troya)

Se está yendo, se está marchando. Se está yendo como vino, de un golpe, pero la culpa no fue mía, yo vivía muy feliz en mi infelicidad, tranquilo en mi melancolía, en mis tristes alegrías, en mis amores desamorados, en mis tiernos repasos por mujeres inexistentes, añoraba lo que nunca había vivido como camino hacia la perdición más perdida, pero las cosas vienen así, sin avisar, de golpe, y la culpa no fue mía, la culpa fue de Elena de Troya, que es muy bella, tan bella que se luchó a brazo partido por ella y al final todo tuvo que terminar con un engaño, con el caballo, pero también se empezó con un engaño, con un polvo. Elena de Troya bendita alma, paloma de libertad, Elena de Troya que sólo viene a mí cuando va dejando a cada uno de sus novios , y esta vez no fue distinto, vino a mi cuando dejó al penúltimo, y vino con dos lágrimas como fundas de guitarra, porque lo quería, quería a ese tal Javi, pero claro no podía ser, esas cosas a Elena le ocurren sin avisar, así de golpe, y por eso lo dejó, y por eso volvió a mí, bella Elena de Troya, bella como un engaño, sin caballo, con el alma en la piel y con un beso en el envés de la espalda que todavía guarda, un beso mío, claro, un beso de cuídate mucho y buenos noches que ya son buenos días y me tengo que ir a trabajar, y el taxi no espera, y me dijo que le hiciera mimos porque iba a dejar a su novio, y me dijo que le diera mimos porque lo acababa de dejar, por eso vuelvo a ti, porque te quiero muchísimo pero sólo cuando no tengo a nadie a quien querer, después tu te apagas, pero no te mueres, porque siempre estás, y deberías leer lo que estoy leyendo, oh, M.R ,estoy enamoradísima de M.R. tú no lo entenderás, pero deberías leerlo, lo que ocurre es que Javi no lee nada, y no entiende como tu puedes hablar conmigo si ni siquiera me viste en una playa de Cádiz, pero M.R también es así aunque él sí que la haya visto en una playa de Cádiz, un poco raro sí, un poco tonto también, y un poco listo, un pelín medio bobo, pero yo estoy totalmente enamorada de M.R, y por eso yo, que soy otra vez yo, me puse a leer a M.R. y no me quedó otro remedio que comprender a Elena de Troya, comprender sus amores, sus ganas de dejar a Javi, sus dudas, sus incontinencias sexuales, y la veía con su melena al viento, sus amores rotos y descabellados, sus kilos perdidos en un régimen que la lleva a los límites de lo extenuante, porque ahora no para de ligar, y entonces surge en mí el recuerdo de aquella Audrey sin diamantes, y sin desayunos, sólo un vaso de leche con colacao, y cuando empecé a leer a M.R. ya me estaba dando cuenta de que toda mi vida me iba a cambiar, toda mi vida daría vueltas sin cesar, me llevaría hacia no se donde, y esas tonterías fueron las primeras, y por eso me convertí al felicitanismo, una nueva religión creada por mí, basada en mí, con santos que soy yo, con vírgenes que no son tales, y con la alegría y la felicidad como contraseña de entrada, santo y seña, santo y seda, ¿quien vive, quien va? Soy M.R., soy el portero a la felicidad que va a entrar en ti, soy el dador de números de tu nueva etapa de alegrías, soy el responsables de tu felicidad, pero también surgió ese humor extraño que casi nadie piensa que es humor, pero yo me río, yo me río muchísimo y a veces no sé si eso es peor, pero reconozco que fue por culpa de Elena de Troya, oh, bella entre las bellas (¿te puedo llamar paloma de libertad?), fue por culpa de ela, repito, por lo queyo acabé totalmente feliz, atontadamente feliz, con mi felicitanismo a flor de piel que me desbordaba a cada renglón que me iba saliendo, y me duró lo que pudo durar,que al final fueron más de diez asaltos, y mentí lo que pude mentir, que al final fueron unos diez asaltos -y uno más por si acaso-, y yo era feliz, y yo tenía esposa e hijos, y coches fabulosos que no paraban de correr, y una casa en el monte pero con piscina de aquí te espero, que no se diga, y de repente vino el caballo, entró en mi vida, pero dentro no había nadie, era todo un engaño, !nadie conquistaría Troya! grité !nadie me robará a mi Elena de Troya! y me respondí que ante la duda, sólo nos quedará París, pero no el París de Rick, ese todavía está por recuperar, ese todavía lo puede atajar el alma melancólica de los que una y otra vez nos juramos que esta vez Lisa se quedará con él, algún día lo hará, y el avión viajará sólo, Victor se irá con Louis, y Lisa sucumbirá en los brazos de Rick, eso está claro, eso es de las pocas cosas claras que tengo en la vida, pero mientras eso no ocurre, tendremos que acostumbrarnos a vivir en una mierda de piso con madame Labru-ja y su escoba, con su perro y sus gritos, y Elena de Troya y yo, y en el medio una cama con hondonada que nos unirá infinitamente, y yo sucumbiré a sus brazos sin los brazos de los otros, y nos amaremos sin rechistar, y me enfadaré con ella al terminar, y le pediré cuentas por llevarme tan lejos en este camino de la felicidad.

Pero ya se está yendo.

Ya se está yendo

Creo que ya se fue.

Adiós felicidad, adiós

Bienvenida pereza, bienvenida tristeza mía.

Tags: desamor, amor

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13 Noviembre 2007

El no trabajo. y 3

Nohace falta ser muy listo para entender que la mejor manera de no equivocarse nunca es no hacer absolutamente nada, pero si aún por encima eres capaz de hacere creer a los demás que tu eres un gran trabajador, entonces significa que vas por el camino correcto.

Hay otra cosa importante, muy importante: tienes que hacerte amigo, que digo amigo,tienes que hacerte muy amigo de los becarios, ¡esos sí que curran! bueno, curran hasta que son fijos, después ya son como todos, pero mientras son becarios, mientras no saben como funcionan la maquinaria, mientras le dura la ilusión, mientras le pagan una miseria y los tienen haciendo horas hasta las tantas, ellos son los únicos que tepueden sacar las castañas del fuego una y otra vez. Si eres listo y les pagas con cuatro trucos para atajar el curre, entonces tendrás amigos por toda la vida, amigos que te quitarán el trabajo que le pidas, amigos que no dudarán, el día de mañana, en proclamar que tu eres un buen trabajador y como están muy agradecidos contigo porque desde el principio estuviste a su lado, nunca te darán ni un gramo de trabajo. Como debe ser.

Hay peligros que debes huir de ellos. Por ejemplo, hay quienes intentan subir en la empresa a base de hacerle la pelota al jefe, pero yo no soy muy partidario, porque en las multinacionales, uy perdón, es que no lo había dicho, yo trabajo en una multinacional, pues eso, en las multinacionales las cosas cambian continuamente y los jefes son los que más cambian, así que te puedes equivocar muy rápidamente en dirigir tus agasajos, y como las envidias son impresionantes y como los caminos del señor, inescrutables, es mejor que nadie te vea como el amigo de su enemigo, no vaya a ser que después la cosa cambie y sin quererlo, ese nuevo jefe sea tu superior inmediato y tu acabes siendo su enemigo vía indirecta y por envidias. Así que tú a lo puta, y permitidme una frase un poco soez: acuéstate con todos pero no te cases con ninguno, y después a vivir que son dos días.

Lo que no quita que si alguien tiene la osadía de decirte que eres un vago de cojones (o sea, un tío medianamente listo y observador) tú tienes que enfadarte como un energúmeno, atacar a su yugular sin dejarle respiro y defender tu profesionalidad por encima de todo. Tienes que salirte de tus casillas, si hace falta perder el juicio totalmente aunque sea momentáneo, y verás como a continuación a ese listillo de los cojones le cambia la cara y tú serás mucho más respetado entre tus compañeros. Si hace falta tiras por el aire todos los papeles que llevas debajo del brazo (ojo con las pegatinas del puticlub de la esquina). Vale, lo reconozco, es triste, pero es así, y yo ya dije desde el principio que hay que tener mucha caradura para llevar a cabo este tipo de empresas, pero repito, la culpa no es mía, la culpa es de mis padres que se empeñaron en trabajar tanto que me trasmitieron un odio exacerbado por cualquier cosa que se parezca al trabajo.

Como diría Paco el farmacéutico, amigo de un amigo que conocí hace muchos años cuando a él una vaca le dio una patada en la nariz (si llega a ser en mi nariz le rompo la pata a la vaca) y a mi un balonazo en un ojo que me tuvo encamado en la habitación contínua, pues como diría Paco, repito, el paro es un problema grave, uno de los problemas más graves de este país, pero lo que está claro es que el trabajo no es la solución.

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13 Noviembre 2007

El no trabajo. 2

Así que de cara a tus compañeros e inmediatos superiores te toca mentir prisas, siempre prisas, muchas prisas, nada de coger el teléfono a la primera aunque te estés toncando los huevos en estéreo, hay que dejarlo sonar hasta que no puedas más con las úlceras sangrantes que te van a salir en el escroto de tanto rascar, y no estaría nada mal decirle al interlocutor cosas como: ahora mismo te llamo que en estos momentos no puedo, estoy muy liado cuéntame rápido lo que necesitas (esta última ya condiciona a cualquiera) y escaqueos similares.

Es muy importante andar con muchos papeles en la mano, y carpetas, y CDs, y pegatinas del puti club de la esquina, da igual, lo importante es que se te vea con algo debajo del brazo y que parezca trabajo. Para ti esos papeles son tu tabla de salvación, deberás protegerlos con tu vida, y sin esos papeles tú no vas a ningún lado, no se dejan ni para ir al baño (y de paso te pueden sacar de algún apuro, a mí sin ir más lejos me han quitado de más de uno). Sería muy conveniente que te vean repasando continuamente datos y más datos, tienes que enfrascarte con el ordenador, y si hace falta batir el record una y otra vez del solitario y de los marcianos,pues tu los bates y en paz, pero lo importante es que te vean delante de la pantallita en cuestión.

Y cuando veas que las cosas pintan un poco flojas, no hay nada que funcione mejor que montar una reunión. No importa el tema, siempre se puede adornar un poco y venderla sin problemas, además, normalmente la gente se reúne por chorradas, así que una más a nadie le va a extrañar. De todos es conocido de que las reuniones no valen para nada, absolutamente para nada, y normalmente si hay un problema, tu convocas una reunión y sales con dos problemas, pero el tiempo ha pasado, te has reído (eso sí, en silencio, porque este es un disfrute muy onanista) y alguno que otro pensará que estás muy implicado en el desarrollo del negocio. Por cierto, ¿a dónde irán todos esos papeles que se apuntan en las reuniones? Pues muy fácil, para debajo de tu brazo y a pasear con ellos!

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12 Noviembre 2007

El no trabajo 1

Bueno y paso a explicar de una vez por todas, antes de que se me acabe esta etapa de tanta felicidad que ye me empieza aburrir, mi más que conocida y superabundante vagancia. En primer lugar de lo que tenemos que partir es que hasta para rascarse los huevos hay que tener una cierta habilidad y sobre todo mucha cara dura. Hoy por hoy se puede decir que yo soy un especialista en ese tema (debe ser en lo único que me puedo considerar especialista) porque las llevo trabajando muy duro (la habilidad y la caradura) desde hace muchos años. Casi puedo decir que no le tengo miedo a nada o casi nada que se le pueda ocurrir a mi jefe o mis jefes para que yo trabaje: siempre consigo una escapatoria veraz y convincente. Eso sí, lo que hay que hacer hay que hacerlo sin dudar, sin titubear y sobre todo con mucha soltura. Me refiero a que de cara a los demás, uno siempre tiene que parecer que estás trabajando mucho, que digo mucho, muchísimo, y ahí, en saber mentir convincentemente es donde radica parte del éxito por no decir todo el éxito en el mundo de los rascadores debarriga.

Trabajar mucho y bien es imposible, pero además es peligrosísimo. Si tú entras en una empresa y empiezas a solucionar problemas, intentas participar constructivamente en la marcha de la empresa, propones nuevos proyectos que se puedan realizar, intentas innovar… corres el peligro de que te puedan hundir definitivamente. En primer lugar hay que evitar a toda costa que tus compañeros te vean como una solución a cualquiera de sus problemas (o como un trepas, que aún sería peor), así que con muchas risas por delante, porque en el fondo tú eres un tipo simpático y te gusta ser buen compañero, ellos nunca te pueden dar ni un gramo de trabajo, y eso hay que cuidarlo mucho. Una cosa es ser buen compañero (sic) y otra cosa es ser tonto. Es preferible tener fama de tonto que de trabajador, porque al tonto lo dejan en paz, pero al trabajador le dan más y mástrabajo, y eso sí que no.

Otro de los posibles riesgos y quizás peor que el anterior, es que algún mediojefe despistado (si fuese listo no sería mediojefe) se crea que tú eres bueno en tu trabajo y entonces piense en ti para algún ascenso.Si entras en esa vida estás jodido, porque como ya deberías saber a estas alturas, tú nunca llegarás arriba de todo (esos sí que se la rascan bien pero es territorio de unos muy pocos), como mucho te quedarás en tierra de nadie,y ellos adularán lo increíble para que aceptes ese puesto intermedio, te prometerán un futuro increíble, y te subirán el ego hasta límites insospechables, y si entras en ese juego, pero comoentres en ese juego,deahí no te saca ni dios.Por eso es muy importante resaltar este punto: bajo ningún concepto aceptes un puesto intermedio. Intenta siempre o ganar más dinero (aunque la felicidad radica en adaptar tus gastos a lo que ganes y no en ganar más, porque gastarás más y después te frustrarás porque no sabes en donde metes todo lo que ganas) o mejor aún, intenta ganar más tiempo libre, pero olvídate de un ascenso. Los puestos intermedios no valen para nada. Apenas te suben el sueldo un poco para que te creas algo (al final quien gana es Hacienda) pero de paso te multiplica por mil millones el peor de los trabajos: la responsabilidad. No caigas nunca en esa tentación aunque escuches todos los cantos de sirena del mundo, que los escucharás, pero si el puesto fuese tan bueno, ¿por qué justamente te lo quieren dar a ti? Que se lo queden ellos y tú de paso te inventas cualquier desvarío mental que siempre vienen muy bien para momentos jodidos de escaqueo.

Está claro que hay que ser medio listo para poder jugar en el límite. Aunque no te las rasques (no se puede nunca ceder ante lo contrario) tu tienes que hacer como si hicieses mucho, de esta forma nadie en su sano juicio te va a emplumar más trabajo (ojo, siempre hay hijos de puta que disfrutan amargando la existencia, pero en ese caso y como diría mi amigo Ángel, ¿para que vas a discutir si lo puedes arreglar con dos hostias?)porque pensará que es imposible que le soluciones a tiempo su problema y en el caso hipotético que a alguno se le pasase por la cabeza semejante improperio, entonces estás tú para decirle que es absolutamente imposible realizarlo bien y a tiempo: hay que dejar los problemas de los demás en la mesa de los demás.

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8 Noviembre 2007

Paréntesis nº 2. Caída libre. Un beso y medio

Yo no sabía nada de alemán, ni de francés, ni de inglés y ella me decía que tampoco sabía nada de francés, ni de español, ni de inglés. A decir verdad yo enseguida supe que ella sabía algo de español, no para hablarlo pero sí para entenderlo, pero ella prefería que yo no supiese que ella sabía algo de español, así que yo aproveché para enamorarme tiernamente de sus mejillas e hice como que no sabía que ella sabía español. Pero eso ya fue un poco más tarde, al día siguiente o al siguiente pero no más tarde, porque después me tuve que marchar.

Nos conocimos en una pequeña taberna de madera en el medio de Berlín, una noche de un principio de noviembre de un año de estos en donde, al lado del Sonny Center, se celebraba la fiesta de entrada del invierno. Maldije una fiesta de invierno cuando me invitaron, porque hacía mucho frío, porque yo tenía mucho frío y por que yo soy más de primavera. Después también maldije a los fuegos artificiales porque siempre me asustaron mucho, al igual que los petardos y las bengalas, y también me asustan los perros y los gatos y la DGT, pero esos son otros problemas. Lo que no maldije fue la cerveza, ni las salchichas saliéndose por todos los lados de un escaso trozo de pan con el que te las sirven, ni las cervezas otra vez porque ya no sé cuantas tomé, ni un vino calentito que no me gustaba pero me calentaba el cuerpo porque yo tenía frío, mucho frío, y una cosa por la otra me metí varios vinitos en el cuerpo y dejé de tener frío y ya aprovechando de que no tenía frío, pues me puse a comer otras salchichas porque las había de todos los colores, y en aquella cabaña de madera en el medio de Berlín que todavía me pregunto que pintaba allí (la cabaña y yo), me la encontré de bruces y de narices, la mía grande y fea, la suya pequeña y apuntando para el cielo, y entonces yo le eché una media sonrisa, y ella me devolvió una sonrisa y media, y acto seguido le rocé las mejillas coloradas y le invité con gestos a una cerveza y me dijo con gestos que sí, que la aceptaba, y le pregunté en mi no inglés su nombre, y me dijo en alemán algo que ni entendí ni me acuerdo, y me cogió de la mano para llevarme hacia la barra y yo le di un beso en la mejilla derecha, y me devolvió la sonrisa y media, y después me devolvió la cerveza en otra ronda que pagó ella, y había gente por todos los lados, y había ruido por todos los lados y había cerveza por todos los lados, y había salchichas por todos los lados, pero yo sólo le veía las mejillas rosadas, encarnadas, aterciopeladas, y ya no aguanté más y me acerqué para darle un beso, y le di un beso, y ella no dijo que no, y le di otro beso y entonces ella ya no aguantó más y me respondió con beso y medio, y entonces yo le llevaba medio beso de ventaja pero yo no sabía como decírselo así que preferí que ella me diera otro beso y medio más, y así me aventajaba en uno entero y yo aproveché para darle uno y empatar, y así nos fuimos empatando toda la noche, con cervezas, sin salchichas porque todo tiene un límite, y por último con almendras garrapiñadas, y debe ser por eso por lo que su boca me sabía a miel con azúcar, y seguramente fue por eso por lo que mi boca le sabía a miel con azúcar, pero no nos dijimos nada porque yo no sabía alemán, ni francés, ni inglés, y con ella a mi lado, creo que tampoco sabía español, ni gallego, ni me salían los gestos, yo sólo quería sus mejillas, sonrojadas, tiernas, alegres, aterciopeladas, y ella quería que yo supiese que le gustaba y me lo iba diciendo en muchos idiomas, o eso creo porque no entendía ninguno, y entonces me empujaron en la espalda tres o cuatro toneladas de carne alemana, y me quedé pegado a ella, y yo soñé con un bolero que es la distancia más corta entre dos cuerpos, pero sólo sonó el roce de sus cabellos, y nos fuimos hacia el lugar desde donde nunca se sale, y nos recibimos sin complejos y sin miedos, mudos de palabras, a gritos y en silencios, y desperté acariciándole las mejillas y ella me regaló dos días enteros, y cuando al tercer día me marchaba, me dijo: todavía me falta un medio beso entero.

Tags: amor, desamor

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7 Noviembre 2007

Adiós tristeza, adios. 8. Mi vagancia y un tubo de pasta de dientes

Y es que en casa nunca hubo un puto duro y lo de bañarnos en la bañera con un cubo de agua una vez a la semana es tan cierto como que es de lo poco cierto que llevo escribiendo desde que soy ciertamente feliz, y si queréis más ejemplos sobre la penuria económica de la familia, también os los doy: está demostrado que en casa de mis padres la pasta de dientes tenía más contenido que el que le marca el fabricante, por muy optimista que éste fuera o fuese, que se puede decir de las dos maneras, y digo yo, y para ahorrar, ¿por qué no quitan de una vez por todas una de las dos aceptaciones y en paz? así todo el mundo tendría que decir fuera o fuese, me da igual, pero solamente una y así no estaríamos siempre andando con esa retranca de fuera o fuese que se hace aburrida y pedante, pero en fin, estaba diciendo que en casa de mis padres se aplastaba tanto el tubo dentífrico que al final de sus días se podía utilizar como papel para liar tabaco, mentolado eso sí. El día que le dije a mi madre que era un poco exagerada planchando el tubo para sacarle una última gotita de Colgate y que nuestra economía, sin ser boyante, tampoco debería andar tan mal como para llegar a esos extremos, me puso la cara derecha de un sopapo del revés y de paso aprovechó el momento (mi madre es de muy aprovechar momentos) y sentenció: la próxima te la voy a dar igual, pero exagerándola, ¿entendido?

Entender sí que lo entendí, pero me creó un trauma que no he podido superar en toda mi vida. Desde aquel día decidí comer manzanas continuamente y no me pregunten el porqué, ni yo mismo lo sé, pero me acuerdo que recién puesta mi cara derecha del revés que me dio mi madre, me topé de bruces con el frutero de la cocina y no se me ocurrió otra cosa que coger una manzana y poner a comérmela por vez primera en mi vida. Hasta ese día, yo odiaba las manzanas, sin embargo cuando comí aquella manzana debió aliviarme por lo menos el subconsciente porque a partir de ahí, cada vez que la vida me pone derecho por darme alguna del revés busco desesperadamente una manzana en algún frutero y me la pongo a comer con unas ansias locas.

Esto de la pasta de dientes y de la manzana debió de ser cuando yo tenía unos 7 u 8 años, o sea, que ya han pasado más de 30 años desde este capítulo tan traumático que marcó mi existencia tan profundamente. Si esos años que han transcurrido los multiplicamos por 365 días que son los días que suelen tener los años ( y me salto los bisiestos que así los utilizo como índice corrector de la solución final) y el resultado lo multiplico por tres, que son las veces que suelo lavarme los dientes al día, aunque a decir verdad alguna noche no lo hago por los efectos olvidadizos que tiene el alcohol cuando lo utilizó como neurotransmisor y este también sería un tema para estudiar, las consecuencias tan extrañas que me produce el alcohol cuando llega a mi sangre, y cito un par de efectos: se me suele olvidar lavarme los dientes (y de ahí el índice corrector de los bisiestos, aunque me he emborrachado alguna vez más que años bisiestos he vivido) pero sin embargo hablo mucho mejor inglés que cuando estoy sereno, que prácticamente no sé hablarlo y me dedico a hacer gestos con las manos y muecas con la cara, ahora bien, es emborracharme y ponerme hablar un inglés rápido y fluido que ni yo mismo sé de donde lo saco, y la única explicación que le encuentro es la existencia de la reencarnación de las almas o por lo menos de la lengua, y por ello estoy convencido de que yo en la otra vida fui británico o americano, sí, mejor americano, creo que fui americano porque ahora que me doy cuenta el acento que me sale es claramente de Iowa, y eso sí que se puede demostrar aunque no con la escritura, ofcors (que ya sé que no se escribe así, pero es una broma que estoy haciendo!).

Todas esas multiplicaciones de años por días por veces que me lavo los dientes al día, nos dan un resultado de aproximadamente 33.000, que son las ocasiones que me llevó acordado de ese sopapo del revés que me puso la cara del derecho y de esa caída sin querer delante del frutero de casa de mis padres y de esa primera manzana que me comí en vida, y aunque parezca mentira cada vez que cojo la pasta de dientes me entra un desasosiego directamente relacionado a esa amenaza de mi madre, la de hacerme entender las cosas exagerando una bofetada (ya sabéis, una bofetada del revés que me ponga la cara del derecho), y aunque no llego a planchar el tubo de la pasta como hacía mi madre, sólo me atrevo a tirarlo cuando humanamente no puedo sacar más que aire comprimido además de cerciorarme la absoluta imposibilidad de que mi madre me pueda ver tirar el dichoso tubito, y por ello aprovecho cuando cierro la bolsa de la basura para meterlo por un lateral y correr como un poseso hasta tirar los desperdicios en el contenedor, y creerme si os digo que aún así no quedo tranquilo del todo, porque aunque mi madre vive a más de cien kilómetros, tiene poderes que sólo mi hermana y yo conocemos, con los cuales averigua absolutamente todo de nuestras vidas, pero bueno, eso ya es otro cantar y lo que yo quería decir desde un principio es que me declaraba un bon vivant pero que sobre todo lo que soy es vago, pero que muy vago, y simplemente soy vago, pero que muy vago, porque mis padres trabajaron (y trabajan) muchísimo, y lo que es peor, nunca tuvieron un mes de vacaciones en ningún hotel del Mediterraneo, ni nunca fueron a Canarias (mi madre le tiene pánico a los barcos y a los aviones), ni nunca se compraron un coche último modelo, o penúltimo, o antepenúltimo, porque mi padre sigue con la furgoneta de toda la vida, la que utiliza él para el trabajo y yo para todas las mudanzas que llevo encima, y la que según él está nueva con más de 17 años encima, y yo sólo espero que el día que no pueda arrancarla mi madre no la aplaste como el tubo de pasta de dientes, porque no creo yo que resultase aunque seguro que intentar lo intentará. Decía que yo tengo claro que soy vago, pero que muy vago, simplemente por el hecho de ver trabajar tanto a mis padres, siempre sin parar, corriendo de un lado para otro, con la lengua fuera y los bolsillos vacíos, y seguramente fue debido a ello por lo queme entró desde siempre, una especie de congoja exacerbada y por todo aquello que significa trabajo, y caí en la vagancia de cabeza desde muy temprana edad, pero no una vagancia al uso, sino una vagancia muy vagancia, y ya sé que socialmente está muy mal vista pero tengo que reconocer que a mí, en cambio, me da unos resultado cojonudos, por no decir cojonudísimos si alguna de las dos palabras se pudiese decir o escribir sin caer en lo soez.

Pero eso me toca explicarlo mañana, o pasado, o al día siguiente, me imagino que lo escribiré en el momento en que mi vagancia se preste a ser vencida por mi labia y mis intentos de pasar a la posteridad enfundado en esta desbordante felicidad tan feliz que ya no sé que hacer con ella.

Tags: alegria

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5 Noviembre 2007

Adiós tristeza, adios. 7 Original y bonito

Bueno, ¿qué pasa? un momento de debilidad lo tiene cualquiera, es fácil caer en lo de siempre, en lo conocido, en esa fatal rutina que un día me llevó hacia el punto en donde me conocía tanto que me aburría de mí mismo. De todas formas hay que reconocer que es relativamente fácil volver a caer en lo de siempre, es como quedar con alguna ex a cenar y no terminar en la cama. Es fácil. Es muy fácil. Yo también lo hice. Después vienen los arrepentimientos. Pero ahora ya estoy curado y lo de ese paréntesis, que queréis que os diga, fue un momento de mirada hacia el pasado, un relieve sentimental sin importancia, un autoreconocimiento de lo fácil que me resulta ser repetitivo, y bueno, vale, caí, lo hice, pero digamos que lo veo como una estrategia para salir fortalecido de semejante experiencia, y además sólo fue una vez, tampoco es cuestión de matarme, ni de curarse de golpe sin tener ninguna recaída, que triste sería todo sin recaídas, pero yo aprendo de todo, y aprendí de esa recaída, y no me gustó lo que vi en mí, tanta soledad, tanto desamor, tanta pasión controlada, tanto mazapán, demasiados tantos, y por eso ahora me aparto del pasado y sigo andando por el camino de la felicidad que tanto me alegra el alma, por esta fabulosa y perpetua felicidad en la que se me instauró mi vida y abandono definitivamente mis desamores y sus circunstancias. Allá ellos y que se jodan.

Y seguramente fue al pensar en tanta felicidad que tengo, por lo que después de colgar ese paréntesis sin importancia (que dura sería la vida sin paréntesis, me vuelvo a repetir), me fui rápidamente al espejo del baño que me compré en Ikea creyéndome original, uno de esos espejos redondos, con dos caras, que se alarga y que se estira hasta donde uno quiere, y después se vuelve a recoger y se queda pegado a la pared para no molestar (se me está ocurriendo una metáfora pero mejor no la escribo por riesgo a parecer soez), uno de esos espejos en los que en una cara te aparece tu cara normal y que por la otra cara tu cara se agranda hasta el infinito y en tu rostro aparecen cosas que creíste que era imposible que cupiesen, es como si te miraras la cara con un microscopio, aunque yo cuando tuve microscopio no me miraba la cara y sí la sangre, la saliva y el semen, como hacíamos todos en el laboratorio y quien diga lo contrario miente, pues el espejo de Ikea es igual, y si tienes la mala suerte de tener un pequeño grano, te aparecerá un volcán en el medio de la mejilla a punto de erupcionar. Fue un amor a primera vista, el espejo, no el grano. Fue en una visita a Ikea, una visita con bolsa grande, amarilla e incomodísima, dos sillas de niños peleándose constantemente, mi mujer perdiéndose continuamente para comprar servilletas originales y baratas, mi suegra acompañando porque necesitaba un mueble para los zapatos que fuese original y barato, y yo cagándome en todo lo original y barato que puede resultar un hombre en esas circunstancias, cuando en un clareo entre la gente que paseaba por el décimo baño que había visto original y barato, lo vi en una estantería y comprendí lo bien que quedaría, ese espejo original y barato, en mi cuarto de baño, y me lo compré, y me lo instalé en el baño, y me pareció precioso, original y sobre todo me pareció muy barato, que buena compra hice, sí, y que original, y lo que va a ganar el baño con ese espejo, y que barato nos salió, y que bonito fue todo hasta que a la semana siguiente se lo vi al vecino en la parte posterior de su plaza de garaje, lo utilizo para ver lo que no puedo ver con los retrovisores, para los ángulos muertos, pero te lo pueden robar, por el precio que tiene no creo que nadie se pase el trabajo de robármelo, y me lo dijo sin pestañear, justo una semana después de haber comprado yo mi espejo original y barato, y entonces se me calló un mito y me di cuenta enseguida de que mi compra original y barata, había resultado barata pero no original, y le cogí un poco de manía porque en el fondo me jode no ser original y menos mal que era barato. ¡Con lo que yo hubiese disfrutado afeitándome por esa cara que me hace la cara más grande! Pero después sentí un ligero alivio, al darme cuenta de que yo sólo me afeito una vez a la semana, y para eso casi siempre lo hago después de salir de la piscina, porque me resulta mucho más fácil, tengo la barba más suave, más dulce, más tierna, y paso la cuchilla más rápido y no me corto, porque hay que ver las sangrías que yo me hice en la cara con las cuchillas de afeitar, parecía un anuncio de la Matanza de Texas, pero descubrí que después de salir de la piscina y tras un ligero paso por la sauna, la barba se me queda muy suave, muy dulce, muy tierna, y me afeito en un plis plas, sin cortes, sin sangre, limpiamente. Un trabajo bien hecho. Y por eso comprendí que el espejo lo iba a utilizar más bien poco, y sentí alivio, pero enseguida me entró una especie de congoja porque ya no podría utilizar lo que creí que había sido una gran compra, y lo que es peor, no le encontraba ninguna posible utilidad, porque peinarme tampoco me peino, y ahora ya no me corto el pelo a mi mismo, como hacía antes, y voy a una peluquería de mujeres que me de paso que me cortan el pelo me dan un masaje en la cabeza, aunque nunca llegué a ligar con una peluquera como hace mi amigo Antonio, que se va para un reservado a depilarle el pecho y de paso hacen otras cosas, y eso que yo en su momento también me enamoré de Anna Galiena, y el marido también me caía bien, y a lo mejor fue por eso por lo que me cortaba el pelo a mi mismo, y ahí sí que el espejo tenía cierto sentido, pero ahora es difícil encontrarle una solución, porque después de cuatro o cinco estropicios desistí la idea de convertirme en autopeluquero. Lo cierto es que como último recurso acabé hablando con él, acabé utilizándolo de consejero, y se me ocurrió leyendo a Blancanieves, como por otra parte es lógico, y a lo mejor es por eso por lo que me encanta leerle cuentos a mis niños, porque al final siempre le saco algún tipo de provecho. Por ello, después de colgar el paréntesis, me fui rápidamente a junto el espejo de dos caras, no original pero sí barato, y mirándome muy fijamente a los ojos me dije, tío déjate de gansadas, estás a lo que estás, tú a tu felicidad y santas pascuas. Así que me puse a escribir para abandonar enseguida y de una vez por todas, el camino de la tristeza y los desamores, y no hizo falta que me recordase que ahora yo soy un hombre infinitamente feliz, y ya se han quedado en el pasado las vivencias desordenadas de una vida que miento y miento sin parar. En el fondo yo soy un sibarita, bueno, mejor dicho, me declaro un bon vivant, que suena así como a medio francés y a medio snob. Pero la culpa no es mía, la culpa la tienen mis padres…

Tags: alegria

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27 Octubre 2007

Adiós triteza, adiós 6 (cantautor)

Si al menos hubieses querido ser cantante, yo te habría apoyado, pero lo de payaso fue rizar mucho el rizo, demasiado, no me extraña que tu padre no te quiera ni dirigir la palabra. Con esto se demuestra que hubo un momento en que mi madre dudó, con eso se demuestra que a mi madre lo de que su hijo fuese veterinario le daba más o menos igual, que ella también hubiese querido que yo fuese artista. Lo del portazo de mi padre entraba dentro de mis cálculos y por eso antes de sincerarme familiarmente sobre mi futuro, tumbé al San Pancracio de la estantería que había al lado de la puerta, sabiendo que con el retumbe de la pared, acabaría mal el pobre San Pancracio que había robado (como mandan los cánones) a Lola la dueña de la pensión de Lugo. Esa consideración con los santos nunca se me tuvo en cuenta en el balance con mis actitudes pendencieras, sin embargo, ya digo, yo salve varias veces a San Pancracio (con su monedita y su perejil) de hacer puenting desde la estantería al suelo por los portazos tras los berrinches de mi padre, pero claro estas cosas nadie me las valora.

De pequeño cantabas muy bien, y cada vez que veo a alguien tocando en la calle con una guitarra siempre le digo a tu hermana, mira, seguro que Nacho lo haría mucho mejor. Mi madre como siempre apoyándome y buscando lo mejor para mí. Quería que yo fuese cantautor, cantautor triste, de esos que no follan y que agobian a todos porque él no folla. Y hubo un tiempo en que yo lo intenté, pero me fui poco a poco amargando al darme cuenta de que mientras yo me dedicaba a cantar canciones tristes, canciones de amor y sobre todo de desamor, canciones que creía que le encantaban a las mujeres y que por tanto todas caerían en mis brazos, y me dirían cántame una canción al oído y cosas así, y por eso me esforzaba en aprender las letras, y los acordes,y el ritmo, pues mientras yo creía en todo eso, mis amigos se ponían las botas con las tías, sigue, sigue cantando, ahora cántanos Al alba, vale, vale, muy bien, pues ahora Las cuatro y diez, y yo dale que te pego a las canciones de tristezas, y al principio cerraba los ojos y ellos dale que te pego a meterle mano a las chicas, y ellas a cantar conmigo, y yo después ya abría los ojos porque intuía lo peor, y veía las manos de ellos (¡sinvergüenzas!) y diciéndome sigue, sigue cantando, no pares, y yo que me paraba porque no podía seguir viendo aquel espectáculo sin poder participar en él, y ellas ¿por qué no nos cantas ahora una de Silvio? y yo cagándome en Silvio y en toda la nueva trova cubana, y mis amigos rozando teta, y Ojala que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan para que no las puedas convertir en cristal, y ellos descojonándose de la risa, de mí, de mi guitarra, de mis canciones, de la madre que me parió, y ellas diciendo que tío más sensible, que buena voz, que bien toca la guitarra, y yo cagándome en ellos de arriba abajo, que ni cerveza podía beber, que ni besos me daban, que ni culo toqué. Así era la vida de un cantautor de provincias sin compromiso con ninguna causa política ni gaitas. Así era la vida que rápidamente abandoné para tristeza de mi madre y alivio de mis vecinos.

Y es que la afición a la música por vía materna y por eso en el fondo yo debía ser su obra, su creación. De pequeñito, mi madre y yo cantábamos a dúo canciones de Mocedades y de Sergio y Estíbaliz. Yo hacía de Estíbaliz. Con las canciones de Mocedades también participaba mi tío y aún hoy es el día que no comprendemos como no ganamos Eurovisión en el 73 con Eres tú. Que mal dormimos aquella noche.

De todas formas no entendía porque mi padre se había mosqueado tanto conmigo cuando él había sido el que me introdujo en el mundo de la guitarra, aunque las circunstancias fueron un poco extrañas. Y es que mi padre no cantaba canciones de Mocedades, él no le daba pillado el tono, así que se pasaba todo el día callado pero se transformaba en misa porque estaba convencido de que tenía mejor voz que D. Manuel, el cura de la parroquia, así que lo retaba públicamente en misa de sábado a las 8. Ocurría que D. Manuel, harto de los duelos a grito pelado con mi padre, iba cambiando el repertorio metiendo canciones nuevas del mundo de las misas, y ahí hay que reconocer que mi padre patinaba. Una cosa era cantar: resucitó, resucitó, resucitó, aleluya. Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó. Que para ser sinceros es bastante fácil de aprender y otra cosa era cantar con ritmo: yo tengo un gozo en el alma, ¡grande!, gozo en el alma, ¡grande!, gozo en el alma, alegría y gloria a Dios. Es como un río de agua viva, ¡VIVA!, río de agua viva, ¡VIVA!, río de agua viva … Tal frustración creaba en mi padre esas nuevas canciones, que con apenas catorce años me compró una guitarra y me metió en el coro de la iglesia (era sólo para niños y él no podía entrar) para que aprendiera aquellas canciones con las que D. Manuel lo ridiculizaba. Como con la guitarra yo era muy lento en el aprendizaje, y sólo me salía la de Resucitó, resucitó… y esa mi padre ya la bordaba, no me quedó otro remedio que robar un cancionero de la librería de D. Manuel para que mi padre supiese las letras de aquellas nuevas canciones. Al principio yo me quería confesar, pero claro, tendría que confesarme a la misma persona a la cual había robado, y eso aunque cristianamente está muy bien, personalmente es inaceptable, así que me acobardé como tantas veces, y decidí no decir nada en confesionario y rezar mucho por la noche. Tal era mi delito, y tan mal me sentía, que incluso de penitencia me propuse no masturbarme durante una semana. Y es que yo enseguida le cogí afición a hacer el amor con la persona que más quiero. Pero bueno, eso ya lo contaré un poquito más adelante, cuando se me caliente un poco más los dedos y las ideas, mientras seguiré gozando de tanta felicidad que ya no sé en donde guardar, pese a que Elena ya no me quiere ni saludar.

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