Categoría: ESCENAS
28 Abril 2008
Había una vez una encantadora muchacha que vivía con un gato anónimo. Nunca son pocas veces, siempre me apetece verla una y otra vez, sobre todo en esos días en los que no me apetece nada más que tirarme en el sillón viendo las horas pasar, y entonces me acerco a la ventana y miro por el hueco de las escaleras de incendios, y en esos momentos intento creer en dios, y me encantaría que ese dios me recoja los papeles sucios del suelo que siempre empiezo creyendo en sueños, y que después me llevara hacia ese sueño en forma de guitarra y voz de A. Hepburn arrastrando las sílabas con suave melancolía, y sería feliz si en esos momentos mi ciudad fuese Nueva York, una ciudad que la primera vez que la pisé ya sabía que había estado allí miles de veces, y por eso no paré de mirar hacia los lados para ir situando todos los lugares que ya conocía pero que mi mente desproporcionaba, y miré por cada hueco de escalera de cada edificio para ver si entre ellos encontraba a una muchacha con el pelo envuelto en una toalla cantando con una guirarra una triste canción de amistad, pero sólo sonaba mi imaginación y nunca nadie me dijo que el Río de la Luna era más ancho que una milla, ni tampoco perseguí, con mi amigo Huckleberry, el final de un arcoiris, porque de ese sueño aun nunca me dormí.
http://www.youtube.com/watch?v=_aU02NIFdQM
servido por ignacio
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18 Abril 2008
En general yo soy un tipo muy payaso. Mi sentido del ridículo lo dejé abandonado entre los barrotes de la cuna. Nani Moretti se ponía bailar en el medio de la calle mientras Silvana Mangano contorneaba su escultura por la pantalla de un viejo televisor en blanco y negro. Yo tengo que reconocer que por sacar alguna sonrisa, muchas veces me he pasado siete pueblos con la lengua y he jugado tanto al límite que muchas veces falté al respeto, y lo hice sin intención, pero, lo hice y si soy sincero tendré que admitir que en esos momentos me divierto mucho, casi tanto como después me averguenzo.
Bailando por medio de la calle al sonido imaginario de un tango, cantando cuando a uno le apetece sin importarme quien me puede estar oyendo, jugando por las aceras con el primer balón que se cruce en mi camino, besar sin importarme en donde estoy ni quien me estará viendo.
Me encanta esta escena
http://www.youtube.com/watch?v=OmKxcRd37Yk
servido por ignacio
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14 Abril 2008
Hay días en que uno está triste y lo que es peor, le apetece seguir triste. Son días muy de otoño aunque en esta primavera loca que igual le da por asarnos de calor como matarnos congelados o ahogados en nuestros propios pesares, puede ocurrir de todo.
En esos días que me suelen asolar como por arte de aburrimiento, me aparecen unas ganas enormes de llorar, y no aparecen las lágrimas como un acto de depresión sino que simplemente me apetece llorar como un vaciado neuronal. Utilizo para eso una serie de trucos, la socorrida cebolla (muy extendida y nada original), una patada en los huevos (demasiado dolorosa y a mi edad no debo jugar con esas cosas), el gol de Koeman en la final del 92 (uno es débil y en estos momentos aciagos es demasiado nostálgico), el Eres tú de Mocedades cantado en Eurovisión del 73 (http://www.lacoctelera.com/nachinhogonzalez/post/2005/12/13/el-dia-deje-me-dejaras-quede-segundo) y sobre todo, sobre todo el final de Qué bello es vivir! en donde lloro con James Stewart al lado del árbol de navidad, con su hijita en brazos, la mirada de su mujer y el puto ángel Clarence ganando las alitas.
En fin, sin comentarios
http://www.youtube.com/watch?v=tfGos88UcnA
servido por ignacio
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1 Abril 2008
http://www.youtube.com/watch?v=3p_tvjqSrBk
Un coche, un granero, una radio y una canción.
Harrisond Ford se viste de seductor, mira para Kelly McGuillis-todo ojos y empieza a tocar con las manos en el techo de su coche al ritmo de la música que S. Cooke va marcando.
Yo siempre fui muy mal bailarín, pero me encantaba bailar. Ella me miraba a los ojos sorprendida de mis patosos movimientos y entonces yo me acordaba de H.Ford, me acordaba del granero, me acordaba de S. Cooke y entonces la sacaba a bailar de la mano mientras medio sonreía diciéndole ven. Ella se reía y yo le daba una vuelta alrededor de mis brazos, y otra vuelta más y poco a poco me iba acercando a su cara, cheek to cheek que diría B. Holiday, y cuando ya por fin clavaba mi mirada en su mirada, cuando todo el mundo a nuestro alrededor era nada, cuando mi boca sólo necesitaba para vivir su boca, parábamos de bailar, cogía aire, me la comía con los ojos y... vuelta a bailar..
Y así hasta el infinito que parece ser es el punto en donde se junta dos líneas paralelas.
servido por ignacio
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31 Marzo 2008
http://www.youtube.com/watch?v=t7_yYAFZDpU
A menudo soy escenas que han crecido en mí con la sana intención de emocionarme siempre que las vuelvo a encontrar. El hombre tiene que estar un poco loco, sino nunca se atreverá a cortar la cuerda para ser libre. Lo decía A. Quinn y después se ponía a bailar, y después se ponían a reir, porque ya hay suficientes desgracias en el mundo, como para no reirnos de nuestros defectos cotidianos. Estos tres minutos finales siempre me parecieron una invitación a vivir.
servido por ignacio
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