Categoría: Historia de Enrique
9 Diciembre 2005
(...)ya no tengo la necesidad de ser perfecto, y ella me decía que me equivocaba, que yo siempre cogía la vida por los extremos y que soy el peor ejemplo para los hijos que no tuvimos, y yo me callaba, y ella sabía porque yo me callaba pero tampoco decía nada, y yo me callaba porque nunca quise tener hijos por el propio bien de ellos, al negarme a tenerlos le estaba haciendo un favor a alguien que no existía, tengo miedo mucho miedo, yo no quiero que algún día ellos sintiesen vergüenza de su padre, porque yo sé que tarde o temprano estaré vendiendo pañuelos de papel en los semáforos, limpiando botas a los chulos del mundo, o disfrazándome de idiota para abrir la puerta a los que entran en los hoteles de lujo, yo no quería que mis hijos me viesen así, ¡nunca!, y pienso en mi padre y prefiero no pensar, mierda de memoria, viene cuando ella quiere, y ¿dónde estarán mis cinco hermanos?, los tres que se murieron y los otros dos, ¿en donde estarán?, ¿en dónde se mete la gente cuando desaparece de nuestro lado, ya sea para morir o para vivir en otros lugares? y que importa, eso es lo de menos, lo que yo no quiero es que mis futuros hijos se pudiesen sentir avergonzados con el padre que les había tocado, y por eso cuando Silvia me pedía hijos, yo me hacía pajas durante todo el día para que por la noche mi semen fuese una mierda y no preñarla, o embarazarla o como cojones se diga, sabía cuando ella podía estar fértil, contaba doce días a partir del primer día que le venía la regla, y me las arreglaba para no cumplir sexualmente con ella, me hacía el cansado, el hundido, el derrotado, hacía cualquier cosa con tal de ponerme a dormir y no explicarle mis ideas, mis miedos, mis miserias, sí, yo le negaba los hijos con mi silencio y mis actitudes, por eso prefiero hacerme pajas para dejarme el semen seco, prefiero que mis espermatozoides salgan inmaduros, con formas anómalas, sin cabezas, con dos colas, rotos, porque sé que así disminuye la posibilidad de dejarla preñada o embarazada , o como cojones se diga, aunque ahora que lo pienso es más difícil entender el significado de esas fotos que mi negativa a tener hijos, y a mi nadie me lo va a explicar, pero en fin, ahora ya es tarde, supongo, porque lo que tengo claro es que Silvia no volverá, como tampoco volvió María aquella noche de Reyes, cuando en sus ojos se acumuló tanto odio y por eso antes de matarme (sí, digo bien, matarme) dio media vuelta y se fue sin decirme adiós, no sé que será de ella, muchas veces me lo pregunto, en donde estará María, con quien vivirá, ella nunca fue mucho más que una buena amiga, pero no me gustaba como follaba, y es cierto que a lo mejor no debí decírselo tal y como se lo dije, en el medio del desfile de los Reyes Magos mientras ella recogía caramelos para sus sobrinos, quizás fue un poco fuerte la situación y sobre todo mis palabras, pero en aquel momento me salieron así, si soy sincero porque soy sincero, y si miento porque soy mentiroso, quizás por eso fue por lo que aprendí a mentir, porque cada día tengo más claro que la verdad no existe, estoy convencido de que la verdad no deja de ser una simple interpretación muy personal de los hechos, y me digo: mi verdad puede ser mi mentira, y esa mentira puede ser la verdad de los que me rodean, por eso miento sin un ápice de remordimiento, sin sentirme alterado o preocupado, con toda la intención que acarrea la mentira, y por eso a nadie le puedo contar mi vida, y por eso me aburren la vida de los que me rodean, y no me importa nada la casa que se está haciendo Mario y Elena, ni los continuos embarazos e hijos con los que pueblan las navidades mi hermano y mi cuñada, por no hablar de lo pesados que me resultan esos que se hacen pasar por mis amigos, y su pasión enfermiza por el fútbol, pero a ellos en ese tema nunca me enfrento, siempre me dejo arrastrar y también a ellos les miento, y les digo que me gusta el fútbol, pero simplemente lo hago para que me dejen en paz, para que no me consideraran más bicho raro de lo que ya suelen hacerlo, para que sus mentes sigan ocupadas en lo suyo y sobre todo para que nunca me pregunten: ¿qué es lo que te pasa?, ¿qué es lo que te sucede?, ¿estás bien?... y todas esas malditas y detestables preguntas trampa, preguntas odiosas, insoportables lecciones de humanidad que todo el mundo se empeña en regalarme, y por eso voy a ver los partidos con ellos, para que de alguna u otra manera yo les parezca normal, y por eso mientras ellos se beben dos cervezas yo me pimplo seis o siete gintonics, y hasta festejo algún gol, y aplaudo las jugadas que ellos catalogan de fantásticas, e incluso alguna vez me abracé al vecino de mesa cuando el equipo que elijo para la ocasión gana algún partido importante, y en ese momento me encuentro bien, quizás es el momento en que mejor me siento, porque nadie me pregunta nada, porque a nadie importo, en esos momentos vuelvo a ser la mierda cósmica que realmente soy, (...)
servido por ignacio
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9 Diciembre 2005
(...)y que yo sigo odiando acompañarla cuando va de compras, y que ella lo sabe perfectamente y por eso al final compramos la cámara digital, y yo sé que lo hizo simplemente por hacerme callar y no por sus ganas de tenerla, y recuerdo como mi mente imaginaba las fotos que podríamos hacer, e imaginaba nuestros cuerpos desnudos, excitándose por la idea de las fotografías que nos hacíamos, y mientras ella me la chupaba yo le iba apartando el pelo para poder fotografiarla bien, y cuando le abriese las piernas le pediría que se masturbase para mí mientras iba acercando cada vez un poco más el objetivo a su coño, y después le pediría que se depilara el coño con mi espuma de afeitar, y que se pusiese a cuatro patas mostrándome su poderoso culo, y ella se pellizcaría los pezones en el momento de correrse, la cámara digital nos daría mucha libertad, no tendríamos que enviarlas a revelar y nadie se tendría por que enterar, sería un secreto entre nosotros dos y nuestra sexualidad, y las fotos irían directamente al ordenador y podríamos sacarlas en papel y yo las llevaría en la cartera, el coño de Silvia depilado para mi en mi cartera, y mientras le mostraba la VISA al dependiente, miré a Silvia con cara de lascivo, con esa cara de cerdo salido que cada día se me está agudizando más, pero recuerdo como ella me respondió con una triste sonrisa, como preguntándose por qué este tío me mira con esa cara de sapo mareado, y pensaría que estoy enfermo, y claro que estoy enfermo, me digo yo, estoy enfermísimo, estoy de atar, y ella sin embargo es siempre la cordura, la tranquilidad, el saber estar, la educación, el bien quedar, por eso ahora no entiendo como ella pudo no sólo hacer esas fotos con la cámara digital, sino vaciarlas en el ordenador e imprimirlas en papel, ella que nunca utilizó la cámara, ni sabe como se pone el disparador automático, ni tiene idea de cual es el papel que se usa para imprimirlas, ¿cómo pudo hacer esas fotos? y además no entiendo para qué se paso todo este trabajo, ¿para dejarlas encima de la mesa y que yo las viese?, ¿para que yo me diese cuenta de quien era ella realmente?, pero lo que sí estoy seguro es que lo hizo con orgullo, parece como si la estuviese viendo tirándolas con fuerza y desprecio sobre la mesa, como echándomelas a la cara, por eso quedaron todas esparcidas, pero duele no encontrar ni siquiera una nota, una pequeña reseña escrita a casi diez años de vida compartida, es como si no le importase lo más mínimo lo vivido (¿y si ella también anulase el pasado?), y todo su esfuerzo en el desprecio se centrara en esas putas fotos, y al volver a ordenarlas en mis manos, vuelve a aparecer su cuerpo totalmente desnudo cubierto simplemente por esas medias agujereadas en la rodilla y el precioso liguero negro, y me fijo que no contenta con ello se recogió el pelo tal y como me gusta a mi, primero se debió duchar, y sin secarlo lo debió peinar, es más estoy seguro que se echó abundante gomina para que le quedase totalmente pegado a la cabeza, para después recogerlo con el coletero naranja que cada noche deja en la mesilla antes de meterse en la cama, estoy convencido de ello porque se le notaba un cierta tensión en la piel de la cara, demasiada estirada, pero lo que sí estaba claro es que su peinado era perfecto, no sobresalía ni un pelo de su abundante melena negra, todo es armonía, está preciosa, y lo que más me jode es que estoy seguro que todo lo hizo para demostrarme que cuando ella quiere puede ser la más puta de todas las mujeres, que en sus adentros puede competir con la que le dé la gana, que si no follamos más y mejor fue porque yo no saqué de ella todo lo que llevaba dentro, y por eso debió pensar que a mi lado no merece la pena continuar así, y por eso se peinó así, y por eso se vistió de esa manera, que digo vestirse, por eso se desnudó lascivamente, con premeditación, alevosía y hasta no sé si lo haría con nocturnidad porque las fotos tienen muy poca luz, pero lo que sigo sin entender es por que cogió precisamente esas medias viejas y rotas y no unas nuevas, ¿sería porque quería dejarse llevar por la situación y mostrarse más sucia, más terrenal, más mundana, más viciosa?, sí, eso es, más viciosa, porque ella siempre me decía que el vicio alimentaba mi vida, más de una vez me lo mencionó, más de una vez me lo recriminó, y todas las veces le contesté dejándome llevar por el tabaco, el alcohol, y por el sexo, y si no nunca me drogué fue por pura cobardía, por miedo a la posible adulteración de las sustancias, por miedo a la mierda que me podían meter, por miedo a la reacción incontrolada de mi cuerpo, por miedo a dejar de ser yo, y por ese lleve ese miedo al resto de los vicios, un punto de control, un punto de equilibrio, un acto de búsqueda de la verdad, es el resultado de mi pensamiento más hedonista, de mi arrebatadora pasión por la vida, la sensación de coger la vida por los huevos, la sensación de dominio, de superioridad, la necesidad de reírme de los Guillermos que me rodean, y hacerlo delante de ellos, delante de sus narices, a la cara, ya no quiero seguir escondiéndome más en mi, y eso se lo decía a ella mientras me tambaleaba de lado a lado del pasillo en mi camino hacia la habitación, y eso se lo decía a ella con un cigarro apagado en la mano que a modo de batuta iba dirigiendo mis palabras, ahora ya no tengo la necesidad de hablar con mi pensamiento, ahora si me sale de los huevos reírme a la cara del más idiota, lo hago y punto, y si les gusto, bien, y si no también, ya no tengo la necesidad de caerle bien a todos, ya no tengo la necesidad de ser perfecto...
servido por ignacio
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7 Diciembre 2005
Repaso de carrerilla cada una de las fotos que ella me dejó encima de la mesa, fotos que ahora me hablan como diciéndome, mira idiota, esto es lo que te perdiste, esto es lo que tu despreciaste con tus continuas dudas, con tus sempiternos titubeos, con esa falsa máscara con la que te proteges y disfrazas, parece como si la estuviese escuchando, con su voz ligeramente ronca, sus eses silvantes al finalizar las frases, sus jotas levemente aspiradas, sus susurros en el énfasis, exactamente al contrario de lo que hago yo, que casi grito, bueno no es que grite, es que mi tono de voz es muy alto, y muchas veces da la sensación de que me enfado mucho más de lo que estoy, pero eso es igual, lo que ahora me pregunto es que le impulsó a Silvia a hacer esas fotos, bellas, sensuales, caliente, eróticas, incluso me atrevería a decir casi pornográficas, y sobre todo me pregunto por qué se puso precisamente esas medias negras rotas, ella que tiene una lencería tan buena, tan variada, tan cara, tan sensitiva, y sin embargo escogió unas medias rotas con agujeros alrededor de las rodillas, aunque es cierto que el ligero que prefirió era el que más me gustaba a mí, el negro con el encaje fino, el que habíamos comprado juntos hace ahora apenas dos años, pero el tiempo ya no importa, nunca me importó mucho, nunca hice planes para el futuro, pero lo que siempre asqueé fue el pasado, el invento de los ricos, la tiranía de la memoria, a mi el pasado siempre me hizo daño en el pasado, ¡qué ironía!, y en el presente porque me golpea sin cesar, sin control y sin descanso, aunque también me pregunto si mi ánimo debería estar más afectado, más afligido, más desolado, más dolorido, porque no siento dolor, no siento angustia, no siento pena, siento solamente una especie de vacío que da vueltas, ¡ahora que lo pienso, menuda tontería!, ¿como el vacío va a estar dando vueltas si está vacío?, es curioso, me cuesta reconocer que a mí lo único que realmente me está dando vueltas son esas fotos esparcidas por la mesa de madera de teca, madera de los bosques tropicales, talada, procesada y manufacturada en algún pueblo de Indonesia o de Tailandia, o de alguno de esos países del sudeste asiático, o en la India, o en Pakistán, países en los que trabajan niños por un mísero sueldo para que los intermediarios se puedan forrar cuando nos lo vendan en los países que nosotros mismos nos llamamos ricos pero que sin embargo están llenos de pobres que viven en contacto con la riqueza ajena, la mayor de las torturas, se ve pero no se toca, pero es igual, haya lo que haya al principio o en el medio, al final pagaremos esos muebles de teca tropical a precio de oro, igual que los artículos de deporte, los balones de fútbol o las zapatillas de deportes, y total, ¿para qué?, ¿para que después un futbolista meta un gol y cuando recoja la pelota del fondo de la portería se ponga a darle besos?, a mí en ese instante sólo me dan ganas de darle una buena ostia, o unas cuantas patadas en los huevos hasta que se los reviente, pero ya es más o menos igual, porque el daño está hecho, que meta el gol o que lo falle, la explotación está realizada, e incluso a veces pienso que si no llegan a existir este tipo de multinacionales sin escrúpulos, estos niños morirían igualmente de hambre, y sin querer empiezo a pensar en los limpiabotas y en mi complejo de acercarme a uno de ellos, porque pienso que es una profesión humillante, y que si quiero tener los zapatos limpios pues me los limpio yo (...)
servido por ignacio
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