El día que dejé que me dejaras. Nadando
400 metros. 100 nadar normal, 100 pies, 100 brazos y 100 punto muerto. Cuando acabes otros 400 estilos. A tu ritmo pero sin parar, eh!. Y no hagas trampas que te vigilo!
El día que dejé que me dejaras me sentí feliz por ti. Mientras nadaba miraba los azulejos azules del fondo de la piscina. No quiero pensar, solo nadar. A mitad de la piscina veo que le faltan 6 ó 7 gresites azules en el fondo. Brazo derecho, brazo izquierdo. Mi abuelo y sus bronquitis. Una de estas me manda para el otro barrio. Mi abuela sin embargo ya perdió la cabeza y me pregunta cuatro veces seguidas por mi hermana. ¡Dale fuerte a las piernas que no te mueves!. Mi madre sigue cosiendo con la misma máquina Refrey de toda la vida. El día que le puso un motor fue un acontecimiento familiar. Los domingos mi padre le ayudaba a hacer reglas de 3 para las oposiciones. Mi hermana y yo andábamos en bicicleta y yo no entendía como mi madre no entendía. No quiero pensar en nada, por eso nado. Ella me enseñó las perspectivas en una pared de hotel. Estábamos desnudos, tirados en la cama, me enseñó como moviendo el punto de vista, la visión de la pared cambia totalmente: mira el espejo y ahora dime como ves la lámpara; mira la ventana y dime como ves el espejo. Todo cambia según al punto en donde fijes la mirada. Ahora aplícalo a la vida como quieras. No quiero pensar. La piscina me tendría que relajar. La mente tendría que quedarme en blanco. ¿Cómo se piensa en nada?. ¿Cómo se queda uno en blanco?. Yo no sé. Yo no puedo. Veo las pescadillas que acabo de comprar nadando a mi vera, verita, vera. Te gustaban las coplas y cuando subías a tu padre al coche, siempre le ponías El emigrante de Juanito Valderrama. Y entonces él lloraba, y tú y yo también lloramos mucho, sobre todo cuando decidíamos que esto tenía que acabar. Amores prohibidos. Amores imposibles. Con mi madre cantaba canciones de Sergio y Estíbaliz. Yo hacía de Estíbaliz. Te cantaba con mi guitarra después de deshacernos en amor, porque tú y yo nunca follamos, nunca hicimos el amor, tu y yo nos deshacíamos en amor. Te excitaba que te hablara al oído. ¿Por qué destruiste mi guitarra?. No quiero pensar. Si me excito con este bañador se me va a notar y yo soy muy vergonzoso. Me duele la espalda cuando nado a mariposa. ¿Por qué le llamaran a este estilo mariposa?.
Ahora repaso cada una de las prendas que dejaste en mi casa: un jersey negro, los vaqueros rotos que tanto me gustaban, el sujetador de encaje que compramos juntos. Nado, nado, nado, no quiero pensar. ¿Qué voy a hacer con esa ropa?. Igual se la doy a la iglesia. Que les den por culo a los curas. Se lo daré a mi sobrina. Respiro por la izquierda. Respiro por la derecha. Tres largos más a braza y me voy para la sauna. Me tengo que evadir de tus recuerdos. Aprenderé a no pensarte. Imagínate que estás sentado en una playa vacía. La playa de tu infancia. La tienes ahí, a menos de 5 km de tu casa. Huele a pinos. Huele a hamacas y bocadillo de Nocilla. Huele a las manos de mi madre echándome Nivea por la espalda. El balón azul de letras blancas. Mi padre buceaba mucho. Cogía aire y buceaba y buceaba y buceaba. Voy a bucear paso de la braza. ¿Te acuerdas en la bañera de tu casa?. Poníamos música de Leonard Cohen, que no canta, sólo insinúa y susurra. Nos sentábamos en la espuma. Tu espalda en mi pecho. Mis manos en tus pechos. Tu pelo goteaba en mis hombros. Mis piernas envolvían las tuyas. Hablábamos a susurros e insinuaciones, como Cohen. Y yo buceaba en ti. Y después tú buceabas en mí. Nunca nos mentimos, todo a la cara, ni cuando dolía. Y dolió mucho. Por eso dejé que me dejarás. Sabía que ese era el primer paso para que fueses feliz. Bésame una vez más. Bésame mil veces. Bésame, por favor. Bésame, como sólo tú sabes hacerlo. Bésame. Bésame. Bésame.

Arcoiris dijo
Autch!!!! dolio leerlo...desde el titulo....todo el mundo anda melancolico en la coctelera hoy..
16 Noviembre 2005 | 11:09 PM