Alvite: dioses del subsuelo
Hay gente que te reprocha tus debilidades. Dicen que no es bueno caer en las tentaciones y vivir en la constante zozobra del remordimiento. Por lo visto lo recomendable es llevar una vida como la que llevan ellos, todo el rato sometidos al orden perfecto de la decencia, sin descuidar jamás ese toque de falsa moralidad que suele tener la higiene, pulcros, minuciosos, un puntito muertos, incapaces de ceder a la seducción de una de esas mujeres que lo que tienen de bueno es esa lujuriosa malicia que corre como una excitante infección por su sonrisa. Esos tipos no podrían jugar al mus sin haberse lavado las manos con el almíbar en el que conservan el himen sus mujeres. Ese desprecio por la sensualidad les viene de la creencia conservadora de que los placeres conviene mantenerlos a raya igual que se mantiene a raya las revoluciones y los virus, persuadidos, claro, de que hay que imponerse restricciones para no caer en la degradación de los artistas, los mendigos y los soñadores, tres especies que circulan por ahí sin rumbo fijo, entregados al sexo a granel, hundidos hasta el cuello en un pantano de seborrea y deudas, tipos al parecer sin el coraje que predican los conservadores, siempre tan atentos a que la gente se divierta con sus pecaditos caseros, ejerciendo solo el sexo seguro y casero, o sea, el sexo de cetárea, que no constituye un pecado, ni un vicio, sino, simplemente, un juego de mesa. Ignoran que se necesita mucha tenacidad para mantenerse en lo más bajo y para defender con uñas y dientes ese sórdido y suburbano espacio social en el que los tahúres apuestan su sien en la ruleta y en los ojos de las mujeres se confunden el desencanto, el sueño y la agridulce sensación de que, aunque duela reconocerlo, el amor consiste en dar con alguien dispuesto a compartir gratis contigo una cama que huele a pescado, la sal del llanto o la coartada de un crimen. Hay en las almas del subsuelo inolvidables momentos en los que un hombre descubre que la vida hay que sobre llevarla con una pizca de fe y de lujuria, como esas deliciosas mujeres del arroyo que en un arranque de trágica y pagana religiosidad podrían tomarse cuatro copas sin despintarse los labios y abrazarse luego desnudas al botafumeiro de la catedral de Santiago para comprobar personalmente si en una situación así, Dios permanece impasible o tal vez traga saliva. Dicen que la fe es una cosa que se te presenta si la trabajas, como si fuese un sueldo o una plantación de remolacha. Yo creo que algo de eso es cierto y que el ser humano necesita creer en algo, pero dudo que la fe sea una cosa que surge de buenas a primeras mientras lees algo de Antonio Gala o sostienes con los brazos la lana que calceta tu madre. De niño me dijeron que a Dios hay que buscarlo en la catequesis, en misa, en las oraciones de cada día, pero luego me di a la mala vida y descubrí que por mucho que leas y que escuches, muchacho, nunca aprenderás tanto de la posteridad como cuando perdiste el control del coche circulando a ciento cuarenta por hora y después de un choque brutal en la autopista creíste que tendrías que buscar tu maldita cabeza en el maletero del otro coche. Saliste ileso de aquello, si acaso con unos cuantos hematomas y rasguños, quince puntos de sutura y el convencimiento de que si hubieses sido un hombre de provecho, a lo mejor te hubieses muerto al resbalar como una bailarina en la cera del pasillo de casa. Los burgueses están muy equivocados. Si fuesen listos sabrían que Dios está del lado de los canallas de buena fe, de los tipos evasivos y transeúntes, de los hombres y mujeres que raras veces sueñan donde se acuestan y que por las noches salen por ahí a la que caiga, escépticos y desencantados, vagamente confiados en dar con alguien capaz de convertir en dinero la calderilla de la orina mientras por la tronera del saxo de John Coltrane se desliza descalzo Dios con un jadeo de mujer...

Nocturna dijo
Particularmente, creo que la fe
es algo que va y viene,
dependiendo de como va la vida
y de lo que se necesite...
es solo una opinión, que conste!
Un saludo de......Noc_
18 Noviembre 2005 | 01:24 PM