Historia de Enrique 5
(...)ya no tengo la necesidad de ser perfecto, y ella me decía que me equivocaba, que yo siempre cogía la vida por los extremos y que soy el peor ejemplo para los hijos que no tuvimos, y yo me callaba, y ella sabía porque yo me callaba pero tampoco decía nada, y yo me callaba porque nunca quise tener hijos por el propio bien de ellos, al negarme a tenerlos le estaba haciendo un favor a alguien que no existía, tengo miedo mucho miedo, yo no quiero que algún día ellos sintiesen vergüenza de su padre, porque yo sé que tarde o temprano estaré vendiendo pañuelos de papel en los semáforos, limpiando botas a los chulos del mundo, o disfrazándome de idiota para abrir la puerta a los que entran en los hoteles de lujo, yo no quería que mis hijos me viesen así, ¡nunca!, y pienso en mi padre y prefiero no pensar, mierda de memoria, viene cuando ella quiere, y ¿dónde estarán mis cinco hermanos?, los tres que se murieron y los otros dos, ¿en donde estarán?, ¿en dónde se mete la gente cuando desaparece de nuestro lado, ya sea para morir o para vivir en otros lugares? y que importa, eso es lo de menos, lo que yo no quiero es que mis futuros hijos se pudiesen sentir avergonzados con el padre que les había tocado, y por eso cuando Silvia me pedía hijos, yo me hacía pajas durante todo el día para que por la noche mi semen fuese una mierda y no preñarla, o embarazarla o como cojones se diga, sabía cuando ella podía estar fértil, contaba doce días a partir del primer día que le venía la regla, y me las arreglaba para no cumplir sexualmente con ella, me hacía el cansado, el hundido, el derrotado, hacía cualquier cosa con tal de ponerme a dormir y no explicarle mis ideas, mis miedos, mis miserias, sí, yo le negaba los hijos con mi silencio y mis actitudes, por eso prefiero hacerme pajas para dejarme el semen seco, prefiero que mis espermatozoides salgan inmaduros, con formas anómalas, sin cabezas, con dos colas, rotos, porque sé que así disminuye la posibilidad de dejarla preñada o embarazada , o como cojones se diga, aunque ahora que lo pienso es más difícil entender el significado de esas fotos que mi negativa a tener hijos, y a mi nadie me lo va a explicar, pero en fin, ahora ya es tarde, supongo, porque lo que tengo claro es que Silvia no volverá, como tampoco volvió María aquella noche de Reyes, cuando en sus ojos se acumuló tanto odio y por eso antes de matarme (sí, digo bien, matarme) dio media vuelta y se fue sin decirme adiós, no sé que será de ella, muchas veces me lo pregunto, en donde estará María, con quien vivirá, ella nunca fue mucho más que una buena amiga, pero no me gustaba como follaba, y es cierto que a lo mejor no debí decírselo tal y como se lo dije, en el medio del desfile de los Reyes Magos mientras ella recogía caramelos para sus sobrinos, quizás fue un poco fuerte la situación y sobre todo mis palabras, pero en aquel momento me salieron así, si soy sincero porque soy sincero, y si miento porque soy mentiroso, quizás por eso fue por lo que aprendí a mentir, porque cada día tengo más claro que la verdad no existe, estoy convencido de que la verdad no deja de ser una simple interpretación muy personal de los hechos, y me digo: mi verdad puede ser mi mentira, y esa mentira puede ser la verdad de los que me rodean, por eso miento sin un ápice de remordimiento, sin sentirme alterado o preocupado, con toda la intención que acarrea la mentira, y por eso a nadie le puedo contar mi vida, y por eso me aburren la vida de los que me rodean, y no me importa nada la casa que se está haciendo Mario y Elena, ni los continuos embarazos e hijos con los que pueblan las navidades mi hermano y mi cuñada, por no hablar de lo pesados que me resultan esos que se hacen pasar por mis amigos, y su pasión enfermiza por el fútbol, pero a ellos en ese tema nunca me enfrento, siempre me dejo arrastrar y también a ellos les miento, y les digo que me gusta el fútbol, pero simplemente lo hago para que me dejen en paz, para que no me consideraran más bicho raro de lo que ya suelen hacerlo, para que sus mentes sigan ocupadas en lo suyo y sobre todo para que nunca me pregunten: ¿qué es lo que te pasa?, ¿qué es lo que te sucede?, ¿estás bien?... y todas esas malditas y detestables preguntas trampa, preguntas odiosas, insoportables lecciones de humanidad que todo el mundo se empeña en regalarme, y por eso voy a ver los partidos con ellos, para que de alguna u otra manera yo les parezca normal, y por eso mientras ellos se beben dos cervezas yo me pimplo seis o siete gintonics, y hasta festejo algún gol, y aplaudo las jugadas que ellos catalogan de fantásticas, e incluso alguna vez me abracé al vecino de mesa cuando el equipo que elijo para la ocasión gana algún partido importante, y en ese momento me encuentro bien, quizás es el momento en que mejor me siento, porque nadie me pregunta nada, porque a nadie importo, en esos momentos vuelvo a ser la mierda cósmica que realmente soy, (...)

Sofía dijo
Pues me ha gustado, pero dos cosillas
Una, hubiera ganado mucho el texto enriqueciéndolo con una imágen de la digital, y
Dos, nunca he visto una mierda cósmica y no tengo capacidad suficiente para pensarla. Solo una duda ¿huelen mal? y...¿tendrías alguna foto de mierda cósmica?
10 Diciembre 2005 | 02:32 AM