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La Coctelera

EL DIVÁN DE LO EFÍMERO

Lo mejor del futuro suele ser la posibilidad de evocar el pasado. Jose Luis Alvite

23 Diciembre 2005

El día que dejé que me dejaras. Fly me to the moon.

El día que dejé que me dejaras sólo el silencio despidió nuestras miradas. Cerraste la puerta muy despacio, como temiendo molestar. Yo murmuraba una canción. La menor. Re menor. Era muy temprano y a ti no te gustaba hacer ruido. Nada de gritos. Todo estaba hablado. Me quedé tirado en el sillón con la guitarra entre las manos. Sol mayor. Do mayor. Empecé a entonar pero no me acordaba que canción era. Mis padres me habían regalado una guitarra española y un manual para tocarla. Siempre busqué fortuna en los mismos sitios en donde después la fui perdiendo. Lógico. La cruda realidad y la falta de tenacidad y de ambición me fueron despertando poco a poco de todos mis sueños. Más lógica. Eran las siete y media de la mañana. Habías pedido un taxi. Esta vez no querías que yo te acompañase al aeropuerto. No me gustan las despedidas en sitios públicos, y como te conozco no quiero que me montes el numerito delante de todos. Llevabas una pequeña maleta de mano y entonces me acordé de las bolsas de agua caliente que mi madre me ponía en la cama para dormir. Vigila el agua y antes de que hierva apaga el fuego. Coge el embudo y un paño para agarrar el cazo del agua caliente. Fa mayor. Si menor. Me está saliendo, me está saliendo, !ah, claro! Fly me to the moon. La goma quemaba tanto que mis pies se iban chamuscando mientras avanzaba el interminable invierno. Me quedaban amarillos. Tirado en el sillón, agarraba la guitarra como única tabla de salvación. Eso es, enciérrate en tu silencio, agárrate a esa mierda de guitarra y no hagas nada, como siempre. Sé que lo pensaste. No la miré a los ojos porque la mirada se me había enganchado a un cuadro de la pared que estaba torcido. Antes de ponerle el tapón a la bolsa, quítale el aire que si no puede reventarte en la cama, y no quiero problemas. Apriétalo bien fuerte. Tengamos la fiesta en paz. Mi madre siempre decía eso, tengamos la fiesta en paz. Mi padre cambiaba a propósito la frase y cuando después de comer se iba a dormir, me decía: “tengamos la siesta en paz”. Lo desperté tantas veces a las tres y media, que aunque me mandase que lo despertara a otra hora yo siempre le decía que eran las tres y media.

Te fuiste muy despacio. Un simple click. Muchas veces pensé que hubiese preferido oir un sonoro portazo. Algo fuerte y turbador. ¡Me gustan tanto las excusas! Después vinieron las bolsas de agua caliente recubiertas de una especie de franela que protegía los pies de las quemaduras, aunque mi madre ya las había inventado mucho antes cuando las envolvía en un viejo trapo de cocina. Yo sólo asomaba la nariz de entre las mantas, y éstas pesaban tanto que solamente pensar que me tenía que girar en cama ya me cansaba. Mi mayor. La menor. Ya está, ya la tengo. Fly me to the moon, and let me play among the stars. Sentado en el sofá, mientras mis dedos buscaban los acordes, mis ojos iban repasando cada uno de los detalles que la casa había guardado de los dos. Un Papa Noel de Ámsterdam. Un yembé de Estambul. Las láminas que comprábamos en cada país que visitábamos y que después nunca enmarcábamos: el puente de Carlos de Praga, el barrio latino de París, los derviches de Konya, una palma hacia el cielo, otra palma hacia el infierno y a girar, a girar, a girar. Dos fotos de los dos. Sólo dos fotos en blanco y negro. Fa mayor y Si menor. Eso es. Let me see what spring is like. Mi mayor. La menor. on Jupiter and Mars. En la primera estabas subida a un caballo y yo sujetaba las riendas con la mano izquierda. La otra era en la boda de tu sobrina, los dos guapísimos, que es como decías tú que estábamos. Días después, en un arrebato de furia y rabia descontrolada, tiré todos nuestros recuerdos mientras maldecía tu nombre, mientras maldecía el día en que te conocí. Creo que no hace falta decirte que de paso, lloré. No había escuchado tus tacones andando hacia el ascensor, así que me imaginé que te habías quedado con la espalda apoyada en la puerta y los ojos cerrados, escuchando como yo estaba cantando una de nuestras canciones. ¡Qué mal bailas!. Sí, pero le pongo mucho sentimiento. Anda agárrame un poco más fuerte, tonto, que no me vas a lastimar. Sol mayor. Do mayor. In other words hold my hand. La menor. Sol mayor. In other words. Fa mayor. Do mayor. darling kiss me. Y te besaba. Y me besabas. Y nos besábamos. Cada vez yo iba cantando más alto, tenía claro que tú estabas al otro lado de la puerta escuchándome. Yo estaba dejando que tu te fueses, pero a la vez te quería retener. Tú me estabas dejando, pero a la vez no te querías marchar. La menor. Re menor. Fill my life with song. Sol mayor. Do mayor. and let me sing for evermore. De repente todo el salón se quedó preso de mi canción. Todo el mundo caía sobre mis dedos, sobre mi guitarra y sobre mi voz. Me creía Sinatra. Sabía que estabas al otro lado de la puerta esperando a que yo fuese a buscarte, como tantas y tantas veces había hecho. Fa mayor. Si menor. You are all I hope for. Mi mayor. La menor. all I worship and adore. Solo tenía que haberme levantado del sillón. Avanzar unos cuantos pasos, abrir la puerta y mirarte a los ojos. Sólo tenía que haber hecho eso y estas letras nunca hubiesen existido. Sé que estuviste esperándome pero también sé que yo no me moví. Después escuché el sonido de tus tacones. Al principio llevabas un ritmo muy cansino, pero después aceleraste. Llamaste al ascensor. Sol mayor. Do mayor. In other words please be true. Entraste en él. La menor. Sol mayor. In other words. Fa mayor. Do mayor. I love you. Y te fuiste.

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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Ona_

Ona_ dijo

Déjame jugar entre las estrellas. Déjame ver lo que la primavera es sobre Júpiter y Marte.

Espero llegue pronto tu primavera.
Un beso.

23 Diciembre 2005 | 12:41 PM

bgvhilkj

bgvhilkj dijo

Esto es otra cosa. Con ritmo, con sentido, redondo. Oyes la canción palabra por palabra, let's fly, nota a nota. Incluso ves el yembé -lo juro- y todas esas ciudades.
Y, al final, piensas, "Gilipollas!!! por q no saliste?" y sientes el horror q tuvo q sentir ella antes del ruido de sus tacones. Te pones en su lugar y es angustioso.
Gracias otra vez.

23 Diciembre 2005 | 01:38 PM

Eduvigis

Eduvigis dijo

Nunca me había atrevido a escribir, pero hoy ya no he podido más. Me pareces un escritoradorazo, incluso sospecho de tu personalidad. Tienes el estilo de uno muy famoso, no serás él? Nunca lo dejes, por favor. Le he hablado de ti a mis amigas y van a empezar a leerte, no nos falles!!
Besos desde el pasillo que tengo justo antes de la entrada.

23 Diciembre 2005 | 06:10 PM

Bea

Bea dijo

Pues yo soy amiga de Edu y creo que lo que contaba no es para tanto. Parece que el chico le pone empeño, pero no acaba de despegar. Seguiré leyendo.
Saludos.

23 Diciembre 2005 | 08:36 PM

Carmen

Carmen dijo

porque hay veces que nos quedamos sentados?

andaba buscando la letra de la cancion, y mira llegue a tu pagina, y me has enganchado, prometo seguir leyendo

Salu2
Carmen

10 Enero 2006 | 11:55 AM

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