Hombres...
- ¡Ah las mujeres!
- Siempre acabamos hablando de ellas
- Sí, si no hay fútbol: las mujeres
- Sobre todo las que se escaparon vivas
- ¡Ja, ja! No, también las que vivimos.
- Todas las vivimos: las cachondas, las feas y las otras.
- ¡Ja, ja!. ¿Esa es tu clasificación?
- Bueno, digamos que esta es una de muchas.
- Dime otra, por favor
- Las malas y las muy malas.
- Esa ya la conocía.
- Oye, que yo no soy un psicólogo del género femenino. Ni tampoco un clasificador profesional de mujeres.
- Ya, hombre ya, lo que ocurre es que me pareció muy ingenioso. Te diré algo más, yo también las intento clasificar, pero no me sale nada bien, porque siempre hay alguna que se me escapa y no sé en que grupo la puedo meter.
- Un amigo mío es más práctico: las que follan y las que no.
- Follar, lo que se dice follar, yo creo que follan todas.
- Sí, pero unas más que otras
- Entonces ya es otra clasificación. Yo la remarcaría de la siguiente manera: las que follan conmigo y las que no me las puedo follar, por que ellas no quieren, claro.
- ¿Te follarías a cualquier tía que se te pusiese a tiro?
- ¿Tu no?
- Hombre a todas, todas, no.
- Yo llegué a una edad en que no se puede hacer ascos a nada. A mi edad y con mi pinta, no puedo andar con tonterías. A lo práctico. O follan o no. Punto.
- ¿Tuviste muchas novias?
- Alguna. No muchas.
- ¿Cuántas?
- A ver, que recuerde ahora como novias de verdad, tres.
- Y que tal relación te quedó con ellas.
- Bueno, un poco de todo, pero en general bastante mal.
- ¿Te dejaron ellas?
- Sí, siempre. Yo no soy capaz de decirle a una mujer adiós.
- A mí me pasa lo mismo
- Pero bueno digamos que soy más hijo de puta, porque lo que hago es que la convivencia se vaya haciendo cada vez más difícil hasta que ella rompe y me deja. No sé, en el fondo me gusta no sentirme el único culpable.
- Ya pero por eso no eres mejor, simplemente eres un cobarde.
- Vale, lo reconozco, pero soy un cobarde admirable por mí mismo.
- ¿Engañas a las mujeres?
- ¿Cómo si las engaño?
- Si hombre si, cuando estás con una te lías con otra.
- Ya te dije, que no hago ascos a nada
- Pero cuando estás con una tía de puta madre, o sea, enamorado de verdad, piensas en otras.
- Hostias que cacao te traes, a donde me quieres llevar, plebeyo
- ¿Yo?, a ningún sitio.
- Venga que no nací ayer, suelta
- Que no, hombre que no hay nada
- ¿De verdad?
- De verdad
- ¿Estás seguro?
- Seguro
- ¿Seguro?
- Bueno
- Bueno, ¿qué?
- Bueno, sabes que estoy bien con quien estoy, que digamos que hasta hace unos meses se me podía tildar de enamorado, pero es que últimamente tengo unas dudas...
- ¿A quien te estás follando?
- ¡Joder! ¡Qué directo eres!
- Repito, ¿a quién te estás follando?
- No puedo decírtelo.
- ¡Hostias!. ¡La conozco!.
- Sí, y prometí no decírselo a nadie
- No seas hijo de puta y cuéntame todo.
- No, no puedo.
- Pero vamos a ver, como te voy a ayudar, si no me cuentas nada
- Pero, ¿quién te pidió ayuda?
- Hombre, de alguna manera tú.
- ¿Yo?
- Pero hombre, si no quisieses un consejo por que cojones trajiste la conversación hasta aquí.
- Yo no llevé la conversación a ningún sitio, tu eres el que estás tirando de mí, porque en el fondo eres un cotilla
- Sí, y me encanta. Venga, coño, que no nos conocimos ayer y que ninguno de los dos es un santo. Si no quieres no me digas quien es, pero cuéntame todo, o acaso yo no te conté todas mis historias.
- Seguro que te guardas más de una, cabrón.
- Que no, tú sabes que yo te cuento todo.
- Sí me lo voy a creer.
- Hostias, ¿Quién es?
- No puedo decírtelo.
- Vale, pues cuéntame como fue.
- Te acuerdas hace dos meses en Coruña cuando salimos con...
- No!, ¡no!, no me jodas que te estás tirando a...
- Dilo más alto que aquellos dos de la esquina aun no lo oyeron bien.
- ¡Serás hijo de puta!. Pero cuéntame como fue, dímelo todo con pelos –ja, ja- y señales.
- Pues empezamos aquella noche, y al principio fui solamente por follar, para que mentirte, tanto esa noche como las dos siguientes, pero poco a poco me fui enamorando y...
- Mierda, mierda y mil veces mierda. Pero, ¿tu eres tonto o que cojones te pasa?
- Oye que eso no se controla
- Y una mierda que no se controla
- Bueno, mira si estas para echarme una bronca te mando a tomar por culo y todos tan contentos.
- Anda, hombre no te enfades, pero cuéntame
- Pues cállate un poco
- Vale.
- Pues eso, las primeras veces me buscaba y me encontraba. Yo no hacía ascos a nada y así fueron cayendo los primeros polvos, hasta que poco a poco te vas conociendo...
- Sí, en la cama es un buen sitio para hacer amistades
- Si me vas a andar con puteos te juro que no te cuento nada, te mando a tomar por el culo y paso de ti el resto de mi vida
- Y una mierda, a ti te tocará aguantar como llevas tú haciendo conmigo, aunque reconozco que ella está más buena de las que me tocan a mí.
- Eso es lo peor, que me gusta físicamente, me gusta como es, me gusta como folla, me gusta toda ella.
- Ya, que estás enamorado
- Sí.
- Y además si yo no recuerdo mal tú estás casado
- No me digas, si no me lo llegas a recordar no me doy cuenta, muchas gracias, da gusto tener amigos como tú.
- Sí, pues lo estás, y esto a lo que juegas es peligroso.
- Oh! Ahora dime que es pecado. Solo jodería que tu, precisamente tú, que te llevas follando a diestro y sinestro me digas que está mal, que lo importante es tu mujer, vamos hombre!!
- No, no dije yo eso, y a no ser que me den un golpe en la cabeza, dudo que lo diga en lo que me resta de vida, que por cierto esperemos que sea unos cuantos años. Lo que te digo es que está muy mal que te enamores. Vamos a ver si me explico. Está bien que uno se enamore mucho una noche, mira y si me apuras la mañana siguiente, pero hombre, mucho, mucho más es ilógico por irreal.
- Pero esto no es irreal, yo estoy enamorado de verdad.
- Vamos por partes, primero contéstame, ¿está ella enamorada de ti?.
- Sí.
- Pero, ¿de verdad?
- Que sí.
- Pero esa chica ¿no tenía novio?
- Que va, eso era una mentira para que la gente como tú la dejase en paz
- O sea, aunque parezca mentira, esta enamorada de ti.
- Sí, y además muy enamorada
- Mierda, eso complica muchísimo más las cosas
- Ya lo sé
- Y tu, como cuanto estás enamorado?
- Como la hostia
- ¿Dudas?
- ¿De que?
- Con respecto a tu mujer, ¿dudas?
- Sí.
- Mierda y más mierda
- Oye! Muchas gracias por la ayuda y por tu sinceridad
- Déjate de tonterías que esto es muy serio
- Y tú me lo vas a contar
- Vamos a ver, sigue contándome la historia. Follásteis un par de veces y poco a poco ella te fue gustando, pero es que me cuesta pensar que así tu, precisamente tu, te enamores
- Bueno, es que hubo algo más
- Ah, ya me parecía, que más
- ¿Te acuerdas aquellos cinco días que cogí el mes pasado?
- Sí.
- Pues me fui con ella a de vacaciones
- Oh, no
- Oh, sí
- ¿De la mano?
- ¿Cómo de la mano?
- ¿Paseásteis de la mano?
- Sí
- Mierda, joder, hostias...
- Pero que importancia tiene eso
- Para ti ninguna, para ellas mucho, pero es lo mismo, vamos a lo que creo que va a ser más grave. ¿le has dicho que la querías?
- ....
- ¿Le has dicho que la querías?
- ...
- ¿Le has dicho o no que la querías?
- Sí
- ¿Cuándo follabais o en frío?
- En los dos momentos
- MIERDA, AHORA SI QUE LA CAGASTE.
- ¿Tu crees?
- ¿Cómo si lo creo? Lo afirmo de manera categórica.
- Bueno, después no se lo volví a repetir.
- Repetir, repetir, que importa el repetir. Lo importante para ella es que lo dijiste, entonces ella ya se cree que estás superenamorado de ella, que tu y tu mujer no funcionáis, que el divorcio está cerca, que ella será la elegida, que tu no vivirás sin ella y que os espera un futuro lleno de alegrías y por que no, de hijitos pequeños que rebolotearán por la casa, porque no os iréis a vivir a un piso, no, eso para el resto de los mortales, vosotros iréis a vivir a una casita blanca en la ladera de un monte, y todas las mañanas ella te llevará el café a cama y tu...
- ¡Para hostias, para!
- ¿Qué pasa? ¿Tu crees que ellas no piensan en eso?. Eso es lo que crees tu. Ellas son distintas. Ellas tarde o temprano piensan en eso.
- Venga, no digas tonterías, eso son las que frecuentas tu, yo te digo que ella no es así.
- ¡Ala! Ya estás jodido, ella no es así, otra de las grandes frases de los enamorados. Ella no es así. Y una mierda. ELLA ES ASÍ, te lo digo yo. Ella es como el resto de las mortales. Así. Y punto. No le des más vueltas.
- Mira, cuando quiera consejos filosóficos sobre la historia de las mujeres te los pediré, pero hoy estoy muy tranquilo, tanto que prefiero que te calles, ¿vale?
- Vale, hombre no te pongas así, pero es que no sé que me da verte en esta situación. Hombre, tu, precisamente tu, el héroe de mi imaginación, el pendenciero perpetuo, el eterno follador, el amante de las mujeres
- Vale, que pares. Deja ya de joder, que me empiezas a aburrir.
- Bueno, y ahora ¿qué hacemos?
- ¿Cómo que, qué hacemos?, dirás ¿qué haré?
- Oye, aquí estamos ambos implicados, yo ya sé la historia y estoy tan metido como tú en esta relación
- Vamos hombre, lo tuyo es paranoia en grado sumo. ¿Qué cojones estás diciendo?
- ¿Somos amigos?
- No lo sé, empiezo a dudarlo
- ¿Somos sí o no?
- Síííí.
- Vale, ¿me quieres o no me quieres?
- Si hombre sí, te quiero la hostia, te quiero como a una madre, como al escudo del Barça, como a las ostras en Arcade. Vamos a ver, chaval, ¿qué cojones te pasa a ti ahora?
- A mi nada, lo que ocurre es que como sufro tanto por verte en esta situación, pues claro quiero saber desde donde partimos para saber a donde podemos llegar. Entonces y recapitulando, tú y yo somos amigos, pero amigos de verdad, que nos queremos y todo. Además nos contamos nuestras cosillas como dos marujones que somos, y esto nos llevó a esta situación que por distinta y pasional no deja de ser peligrosa y violenta, y que sinceramente no nos conviene a ninguno de los tres
- ¿Pero quien cojones te ha dado vela en este entierro?
- ¡Cállate! Mientras estoy razonando cállate por favor. Yo creo que la solución es que la dejes de una manera progresiva, que vayas pareciendo que pierdes el interés por ella y así ella se dará cuenta de que ya no eres el mismo, entonces te preguntará que te pasa y tu no debes responderle nada, más bien debes hacer continuas evasivas, como si te aburriese estar con ella. Eso dará pie a que yo entre en acción y empiezo a salir contigo como coleguillas de toda la vida y un par de días que quedas con ella, la llamas a última hora y le dices que te habías olvidado una cita conmigo y la plantas. La siguiente vez te olvidas de ir. Y la tercera vez.... creo que no habrá tercera vez
- Hombre, bien pensado sí que está...
- ¿Soy o no soy tu amigo?
- ¡Claro que lo eres!
- ¿Me quieres o no me quieres?
- Te quiero mogollón
- ¿Es cosa de tres o no es cosa de tres?
- Pues claro que es cosa de tres.
- Vale, pues además de todo esto tu también debes poner algo más de tu parte. Por ejemplo cada vez que estés con ella fíjate en algún grano que tenga por la cara y dile que es horrible
- No tiene granos en la cara
- Joder!, pues cuando cambie de imagen, porque a fe que cambiará de imagen, irá a la peluquería y se cortará el pelo...
- Tiene el pelo muy corto
- Pues me da igual, pero yo te digo que hará algo en el pelo, porque al final siempre hacen algo en el pelo. Y si lo tiene corto lo cortará más, o si no lo pintará de colorines, o no sé que cojones hará pero hará algo en el pelo, y tu le dirás que no te gusta nada y que estaba mucho más guapa con el antiguo peinado
- Mira, no insistas, el tema de la peluquería está perdido. Yo te digo que ella no va a ir a la peluquería, ni se va a cortar el pelo, ni lo va a pintar de colores, porque la conozco y no es de esas.
- Ya está, si no tiene granos ni se va a cambiar el corte de pelo, tu para caerle mal de verdad le tienes que decir que la notas un poco más gorda, y que empiezas a notar como le cae la papada.
- ¡Ala!, ¡que animal eres!
- Ya, animal pero efectivo. Tu le dices que empieza a tener papada y que debería cuidarse más porque la notas más gorda.
- ¿Y si no le importa?
- ¿Qué?
- Que si no le importa que esté un poco más gorda, de hecho yo creo que le harían falta unos kilos de más porque está como un fideo
- ¿Tu eres tonto o rematadamente tonto?. ¿Desde cuando a una mujer no le importa unos kilos de más?. Aunque la báscula diese negativo siempre están preocupadas por sus kilos de más. ¿Pero tú en que mundo vives?
- No sé, no sé, no me parece buena idea. Pero en fin, tu tienes más experiencias en estas lides y sabrás mejor que yo lo que me conviene.
- Eso es lo que quería escuchar yo.

Nocturna dijo
Genial! tiene que ser muy entrenenido mirarte mientras hablas contigo mismo, tienes que tener una cara que sera todo un poema (guiño)...Noc_
11 Enero 2006 | 03:12 PM