Sí, quizás
¿Lo puedes hacer? Sí, creo que sí. ¿Estás seguro? Pues claro que estoy seguro. Yo sé que lo puedes hacer, pero quiero que tú me lo digas. Sí, Darío, lo puedo hacer, pero no me lo preguntes más. De acuerdo ¿Haces esto porque te doy pena, verdad? Tu sabes que no, yo siempre confié en ti. Sí, pero antes era distinto, ahora todo ha cambiado. No para ti ni para mí. Sí, sí que ha cambiado tanto para ti como para mí, aunque tú no lo quieras creer, sí que ha cambiado, ahora solamente nos quedan recuerdos, que son los sentimientos más dolorosos. ¿Por qué? ¿Por qué, qué? ¿Por qué son los más dolorosos? Porque son libres. !Ah! Quizás esté lloviendo. Seguro en esta época siempre llueve. Pero desde aquí no puedo ver la lluvia. No, desde aquí no pero si quieres vamos a tu habitación. ¿Para qué? Porque podrás abrir la ventana y ver si llueve. No me importa si llueve o no, prefiero no fiarme de lo que veo, me gusta más seguir lo que siento, me gusta soñar. Bueno, pero ¿lo harás? ¿El que? Escribir el cuento. Ya te dije que sí. ¿Lo harás por mí? Sí, lo haré. ¿Habrá buenos muy buenos y malos muy malos? Sí. ¿Y princesas? También. Vale, me gusta ese cuento. !Pero si aun no lo he escrito! Es igual si hay buenos, malos y princesas, me gusta ese cuento. Quizás afuera esté lloviendo. Sí, quizás.

Ana dijo
Me gustan mucho las historias cortas que dicen mucho en muy poco...
26 Enero 2006 | 09:51 AM