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La Coctelera

EL DIVÁN DE LO EFÍMERO

Lo mejor del futuro suele ser la posibilidad de evocar el pasado. Jose Luis Alvite

3 Febrero 2006

El número 5.

No soy ningún ejemplo a seguir. Si mis abuelas se enterasen en que lugares he metido el alma y en que antros he tirado el cuerpo, seguro que primero me darían dos tortas bien merecidas y después me lavarían la lengua con agua, jabón y una buena friega con un estropajo del número 7. El alcohol me ha llevado a frecuentar gentes de mal vivir, mujeres de manos lujuriosas y sed de dinero y noches enteras sin dormir con resacas llenas de excursiones al baño y maldiciones a todo lo divino y lo humano. No, no deberían saber mis abuelas todo esto de mí a riesgo de perder mi integridad física, ni creo que yo debería presumir de la mayoría de las noches que solían estar vacías de sentimientos y llenas de gintonics con margaritas.

Tampoco es que haya sido un crápula al uso, más bien podía definirme como un simple aficionado más cercano al descafeinado que al café sólo con gotas de aguardiente de mi tierra. Yo, por ejemplo, nunca me he pegado con nadie aunque a más de uno me hubiese gustado partirle la cara sin preguntar, pero es tan pésimo el concepto que tengo de mi fuerza bruta, que seguro que tanto yo como mi excelsa nariz, saldríamos mal parados al mínimo envite con un puño ajeno, así que ante una injusticia que me retuerza el intestino, insulto y me voy corriendo por pies. Tampoco me he visto envuelto en alguna trifulca con mis amigos por el suave roce de una mano en el culo de una mujer que portaba maromo de metro y medio de espalda y en caso de que hubiese habido follón, estoy convencido que aprovecharía la confusión para intentar irme con ella. Nunca me he dormido totalmente borracho y tirado en un contendor de basura esperando que la luz del día ejerciera como despertador sin pilas, que era tal y como acostumbraba hacer mi amigo Raúl en aquellas ya pasadas noches universitarias, pero sí que me ha costado varias veces encontrar el portal de mi edificio y he tenido que llamar más de una vez a los telefonillos de los vecinos para que me pudiesen orientar. No he robado flores en los cementerios para venderlas y sacarme unos duros para pagar copas en el Barrio, sin embargo me he marchado mil veces de los pubs sin pagar e incluso en alguna ocasión para hacerme el interesante, invitaba a escaparnos a alguna mujer con la que yo pretendía tener algo más que palabras.

He robado en los grandes almacenes y en los supermercados con soltura y descaro, desde pilas para la eterna radio que se me pegó a la oreja en plena adolescencia, hasta libros muy caros (ya que me arriesgaba no iba a mangar un libro de mierda de pastas blandas) que al final nunca fui capaz de leer, descubrí de esa manera que mi subconsciente tiene más conciencia social que el inconsciente de mi consciente. De igual forma robé maquinillas de afeitar (y lo sigo haciendo!) porque creo que así igualo los usos y abusos que tiene el consumismo con mi bolsillo y de paso aprovecho estas líneas para decir que no entiendo como pueden ser tan caras cuatro cuchillas de mierda. No sé si ponerlo en el debe o en el haber, pero no negaré que también sustraje algún que otro corazón pero a cambio dejé el mío como prenda y cuando fui a recuperarlo me di cuenta de que el pobre venía siempre hecho una piltrafa, por eso ahora lo guardo en mi caja torácica y no lo dejo escapar. Me amaron mucho más de lo que merezco y he puesto dos veces mi vida con las cartas bocas arriba, hasta que un día decidí darle la vuelta a mis tripas y hacer chorizos con mis sentimientos. No he querido nunca hacer daño, pero esa frase con la intención que la aplico, no es suficiente para ir por la vida buscando un beso a oscuras, así que evidentemente que he hecho daño y le he fallado más de una vez, a quien más me quería, cosa que la mire por donde la mire dice más bien poco de mi.
He mentido como un bellaco para poder refugiarme en una cama caliente que quisiese abastecer sus muelles con el movimiento de mis kilos, y me he vaciado literalmente de amor en los brazos de mujeres que me dieron sus caricias a cambio de las mías sin preguntar ni siquiera como me llamaba.
Me ha caído muy poco el pelo, pero lo he pagado blanqueando la mayoría, y mi barriga antaño inexistente, hoy es un claro ejemplo de lo mucho que la piel puede dar de sí y de lo que disfruto sentado en una mesa con buena compañía. He intentado aprender de todo para al final reconocer que no sé de absolutamente nada y sin embargo siempre me han resultado muy pesados y pedantes aquellos que me intentaron dar clases de sus sapiencias, agarrando por ello mi intelecto, a los silencios de mi abuelo que es la mejor forma que conozco para seguir creciendo.
No me caigo muy bien, y no entiendo porque a veces no hago lo que me gustaría hacer y aún me entiendo menos cuando lo que hago es nada, absolutamente nada, y respondo a preguntas escondiéndome en mis silencios que es otra forma de decir que me escondo en mí por miedo a mí y muchas veces por miedo a dar explicaciones a los demás.

Como colofón, decirte que me encanta como besas, que me gusta mucho como suena tu voz entre las sábanas de la cama de tu habitación, que prefiero no decirte que nunca te voy a olvidar pero me encantará saber a que piso te vas a mudar, que e alegro que no hayas conocido mis entrañas, ni mis principios (ya vistes como estos los puedo cambiar), ni mis finales, y que antes de caer en las trampas de las mentiras, los dos sabemos que es mejor saborear los tiempos que vivimos llenos de verdad.

Ah!, y otra cosa más, el 5 siempre fue mi número favorito.

servido por ignacio 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

cdkslañf

cdkslañf dijo

El mío el 37, me acerco?
Creo q me mudaré pronto para tener una excusa que me devuelva a ti, lindo.
A tu susurro en mi olvido, mi recuerdo en tus manos.

3 Febrero 2006 | 10:47 AM

Rubiña?

Rubiña? dijo

Eres un copión. El 5 es mi número favorito y curo mis depresiones tambien con queso y membrillo ... Para que luego sólo recuerdes a la Cañadas !!!

3 Febrero 2006 | 10:51 AM

Andrés

Andrés dijo

Brillante y sincero

3 Febrero 2006 | 05:31 PM

Amaru

Amaru dijo

Una confesión en toda regla.
Un beso.

3 Febrero 2006 | 06:46 PM

Sofía

Sofía dijo

Entiendo que todas estas cosas eres tú.
¿Sabes? me das envidia, porque quisiera y no soy capaz de desnudar así mi corazón, tanta información en un solo golpe.
Ah¡ mi número favorito es el 73569 y también el de la cuenta corriente donde me ingresan la nómina, que no lo pongo aquí por si te sientes tentado a cargarme los gastos de tus maquinillas de afeitar.
Pero, que digo yo, que por qué no te dejas barba.

4 Febrero 2006 | 01:42 AM

Nocturna

Nocturna dijo

Siento romper tu número preferido con mi comentario que es el número seis...
pero a ti también te gusta romper reglas...
así que seguro que me perdonaras...Un beso de...Noc_

6 Febrero 2006 | 02:04 AM

KryoNa

KryoNa dijo

Cuatro ¿Por qué? Sin motivos, solo cuatro, el cuatro.

16 Mayo 2006 | 01:20 PM

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