¿Qué nos cambiará?
No sé porque me embarga esta triste sensación. No tengo ni la más remota idea del por qué de esta atracción. No quiero nada y lo quiero todo. Estas son mis contradicciones y a la vez mis razones para permanecer vivo. ¡Mis contradicciones! De las que hablo y no digo. Sabes que me gustas pero tengo miedo a dartelo todo y no recibir de ti lo mismo. Nunca me engañaste pero tampoco te entiendo. ¿Cómo amas? ¿Cómo quieres? ¿Qué das? ¿Qué pides? Dime amor, ¿qué me quieres?
Robamos minutos al tiempo. Robamos complicidades. Robamos alegrías. Robamos besos. Siempre hay momentos robados que permanecen en la memoria interna, la propia, la que no es de nadie, esa a la que le hablamos cuando los caminos no son los lógicos, esa a la que no se puede traicionar con falsos argumentos, esa que alimentamos con verdades, con tristezas, con recuerdos, con pesadillas, con esperanzas. Son esos momentos también los que te traicionan porque surgen sin pedir permiso, aparecen de la nada y te transportan al lugar de donde vinieron, sumiéndote en distintos estados que sólo uno puede interpretar, porque es otra de las razones que te demuestran que estás vivo.
- ¿Y de esto? ¿Qué nos queda de todo esto?
- Siempre debe quedar lo mejor.
- ¿Y qué es lo mejor?
- Lo mejor que nos queda es la propia historia: una historia de amor.
- ¡Qué labia tienes!
- ¿Y si no fuese labia?
La existencia de marcas invisibles en el cuello me descubrió una nueva imagen de ti riéndote de mis reacciones. Agarrándome de la solapa de mi chaqueta y llevándome hacia ti, te muestras más perversa y creo que me gustas más. No sé en donde empiezan tus besos, ni en donde acaban, ni en donde viven ni que lugares habitan. No sé si en el recorrido de mis caricias mis dedos atraparon tus esencias, tus olores, tus respirares, tus silencios, pero sé lo que buscaban, sé lo que anhelaban. Sé lo que querías. Más que yo. Mejor que yo. ¿A qué juego nos dedicamos en estos tiempos? Son tiempos de silencio. Una vez más. Tiempos de silencio.
Los inicios con final anunciando se tiñen de amargura y dejan un extraño sabor en la boca, mezcla de sentimientos enfrentados: placer y dolor. Nos quedarán dudas. Viviremos con ellas. Pero lo mejor es que no hubo arrepentimientos, ni por hacer ni por no hacer. Ni por tu parte ni por la mía. Nos sobró una noche. Nos faltó una noche.
¿Y que pasará cuando el destino, caprichoso juguetón, nos enfrente otra vez? ¿Quién mentirá primero? ¿Quién empezará con los tópicos? ¿Seremos otra vez tan sinceros como para decirnos todo lo que en su momento nos dijimos, o seremos los dos tan asquerosamente adultos para mentirnos a medias? ¿Serán mentiras piadosas o serán mentiras de miedo?¿Qué hará que cambiemos? ¿Qué nos cambiará?

Ariola dijo
Supongo que entre lineas he querido ver las dos caras del amor. Es lo que tiene: que nunca es realmente sincero, que siempre esconde un as en la manga.
Supongo que lo único que nos queda es disfrutar del momento sin importarnos el mañana; en el momento en que nos preocupe eso más que lo que ahora estamos sintiendo creo que empezarán a caer los cimientos de nuestro amor.
Un saludo
7 Febrero 2006 | 08:37 PM