Entre padre e hijo 1
- Papá, ¿tú le has sido alguna vez infiel a mamá?
- ¿Cómo? ¿Qué dices?
- Lo que has oído, si te enamoraste alguna vez de otra mujer, si te enrollaste por ahí con otra, si tuviste alguna amante. Un lío, vamos.
- ¿Me puedes explicar a que viene todo esto?
- Esto viene a que tú siempre me dices que entre un padre y un hijo tiene que haber mutua confianza, y hasta ahora, que recuerde yo, esa confianza de la que tanto te gusta hablar sólo va en un sentido: de mí hacia ti, siempre en esa dirección. Tú nunca me cuentas nada de tu verdadera vida, porque aunque es cierto que solemos hablar, siempre lo hacemos de cosas muy superficiales, de trivialidades, y a pesar de tener treinta años, aún hoy es el día que me das consejos, ya sabes: la vida, la existencia humana, el éxito social, la sociedad, el individuo, y en general recetas para un buen aprovechamiento de esta vida, cosa que por otra parte dudo de su eficacia después de ver el resultado que se produjo tanto en tu vida como en la mía.
- Pero hijo, ¿qué te pasa?
- Nada, simplemente estoy hablando con mi padre
- ¿Es mi sordera o es que te noto molesto conmigo? ¿a que vienen a cuento estos reproches?
- No, papá, yo no he venido a hacerte ningún reproche, estoy convencido de que todo lo que hiciste siempre fue con muy buena intención y además me imagino que parte de la culpa de que sea una piltrafa humana también será mía, pero como te digo, no vengo a criticarte, más bien todo lo contrario, y además creo sinceramente que no lo has hecho mal del todo, admiro esa paciencia tuya, ya que después de todo, aun lo sigues intentando, y en el fondo a mí me gusta que no desistas, debo ser un eterno hijo. Pero lo que te quería decir es que ayer, analizando nuestras conversaciones, me di cuenta de que siempre soy yo el que habla de cosas personales, mientras que tú, sueles callarte todos tus problemas, por lo menos conmigo, y eso te convierte en un gran desconocido para mí. No sé nada de ti, y hoy, para empezar, quiero saber si tienes confianza en mí o no, y por ello te pregunto, si alguna vez le has sido infiel a mamá, con amor o sin él, pero infiel ¿me entiendes?
- ¿Y tú a eso le llamas tener confianza? ¿Para ti tener confianza es que yo conteste esa pregunta? Hijo, a pesar de tus treinta años creo que aún no estás nada maduro, a no ser que tengas ganas de joderme, simple y llanamente, joderme.
- !Venga papá!, no te escapes. Es cierto que tengo los treinta, pero tú ya hace siete que dejaste el medio siglo, y en todo este tiempo que nos tocó vivir juntos, nunca me hablaste con ese tono que empleas con tus amigos, con ellos te noto mucho más suelto, no sé como más tú, pero cuando hablas conmigo sin llegar a adoptar una postura de padre decimonónico, te noto distante y lo peor es que al final siempre me dices que entre un padre y un hijo tiene que haber respeto, pero sobre todo confianza, !mucha confianza! Papá yo creo que te contradices entre lo que dices y como lo haces. De todas formas no quiero que cambies de tema y por favor, contéstame a la pregunta.
- Hombre yo te contesto, pero primero me tienes que decir por qué me haces esa cuestión. ¿Por qué para saber si tengo confianza en ti me haces precisamente esa pregunta?
- Porque si te preguntase algo que no te comprometiera podrías contestarme como te diese la gana, con mentiras o no, y quedarías de puta madre, mientras que yo no arreglaría nada, no sabría si me mientes o si eres sincero conmigo, y por eso lo que quiero es que me contestes precisamente a esa pregunta, ¿me explico?
- Pero tú eres consciente de que estás intentando ponerme en una encrucijada, ya que si te contesto que sí, estarás contento porque te demostraría que tengo confianza en ti, pero a la vez te cabrearías y te molestarías conmigo porque pasaría de ser un esposo fiel y padre ejemplar, a ser una especie de hijo de puta que le anda poniendo los cuernos a tú madre. Por el contrario si te contesto que no, pensarás que es mentira, que te engaño, que no tengo huevos a decirte la verdad, y por lo tanto además de ser un hijo de puta por engañar a tu madre, lo soy por partida doble por no tener confianza en ti y no ser capaz de decirte la verdad. Muy bien hijo, me dices ¿por qué me quieres poner a prueba?
- Mira papá, no te enrolles. Tú sólo tienes que decirme la verdad. Así de fácil. Si me dices que no, yo te creo, y si me dices que sí, también. ¿Qué no me lo quieres explicar? Pues vale. ¿Que sí? Pues mejor. Pero de todas formas yo no te voy a juzgar por ello. Lo único que quiero es saber hasta que punto tienes confianza en tu hijo. A mí lo que hagas tú con tu vida es tu problema, puedes hacer lo que te venga en gana, bien sea con mamá o con quien quieras. ¿Me entiendes?
- A medias. Estoy convencido de que detrás de esta pregunta se encierra un algo que todavía no soy capaz de deslumbrar, vaya que creo que me quieres tender una trampa.
- Papá sólo por pensar así me estas dando la razón. Tú no tienes confianza en mí. Ahora ya no me importa que me contestes o no. Es igual, creo que ya averigüé lo que quería.
- !Ves! admites que tu pregunta era una trampa, que buscabas confirmar una sospecha, tu no buscabas ni confianza, ni amistad ni ocho cuartos, !admítelo!
- Papá, cuanto más estás hablando más la estás cagando. Yo sólo quería saber si confiabas en mí, yo deseaba que tú te abrieses a mí, que me vieras como un amigo, ese amigo que dices ser cuando te conviene que hable y desembuche, y sin embargo cuando es al revés, cuando soy yo el que se pone en tu papel, entonces vas y empiezas a poner trabas.
- Sí, ya, de acuerdo, pero admites que la pregunta tiene muy mala leche y pretendes ponerme en una encrucijada, en una difícil elección.
- Mira, si lo quieres creer así, pues bueno, ya está, yo no te voy a dar más la paliza con ello, pero quiero que no te olvides de esta conversación, algún día te la recordaré. !Algún día verás hasta que punto eres falso!
- No te lo tomes a la tremenda, no te parezcas también en eso a tu madre.
- Eh! no te equivoques, no te equivoques. Yo soy tu hijo, no soy tu mujer. Puedo tener cosas de mamá, pero no soy como ella. De la misma forma que en ciertas cosas me parezco a ti, y a dios gracias no soy tú. Además yo si fuese mamá ya te habría mandado a la mierda hace tiempo. !Sobre todo después de saber lo que sé!
- Y tú, ¿qué sabes?
- Nada, nada.
- Mira hijo. Tú viniste a mí a confirmar algo de lo que tienes sospechas. Viniste con el cuento ese de la confianza, pero a ti te preocupa algo y yo creo que ya sé por donde vienen los tiros. Bueno, pues te diré lo que quieres escuchar, aunque creo que ya lo sabes todo. Lo mío con esa señora nunca fue nada serio. Lo que pasó fue una solemne tontería y de eso hace más de 10 años, pero esa señora, si la puedo llamar así, todavía anda con ese cuento. Además estoy terriblemente arrepentido de haberlo hecho, y ya pedí disculpas a quien tenía que hacerlo, es decir, a tu madre, la cual lo supo desde el principio y aunque le costó, hoy lo tiene superado, y lo que es más importante, me quiere y yo a ella. Lo que tuve que aprender, ya lo aprendí. !Una vez nada más, dijo Santo Tomás!
- ¿Cómo? ¿Qué es lo que me estás diciendo?
- Que sí. Qué es cierto. Qué durante un tiempo estuve liado con esa mujer. Sí. Pero me gustaría saber quien te lo dijo, quién fue esa mala lengua.
- No hay ninguna mala lengua. Además si es verdad, tampoco será tan mala la lengua que lo cuente.
- “Agua pasada no mueve molino”.
- “Agua que no has de beber déjala correr”.
- Bien, tocado.
- ¿Por qué no me dijiste nunca nada?
- Porque creo que eso no te incumbe.
- ¿Cuántos años tenía yo?.
- Hombre si te digo que fue hace diez, y tu tienes treinta, echa cuentas.
- Y con un hijo de veinte años, ¿andabas tú por ahí de picos pardos?
- No fue exactamente así.
- Y como fue, si se puede saber.
- No, no se puede saber. Esta conversación esta llevando un camino que a mí hace tiempo que no me interesa. Lo que pasó fue hace tiempo, y no quiero ni recordarlo y mucho menos contártelo a ti. Yo ya sé que me porté como un cerdo con tu madre, contigo, y porque no admitirlo, con la otra. Sabes que los hombres solemos pensar con demasiada frecuencia con la polla. Yo lo hice, lo admito, y lo único que gané de aquellos malos polvos fueron problemas, muchos problemas, y por lo que veo aún los sigo teniendo. !Joder! !Y ya han pasado diez años!
- No sé si darte las gracias por contármelo, o partirte la cara por hijo de puta.
- Muy bien hombre, pero a esa conclusión ya te dije yo que ibas a llegar hace media hora y fue cuando tu me sacaste el rollo de la confianza. Hijo, tu me hiciste una pregunta con muy mala hostia, pero ya traías la respuesta. Creo que no has sido justo conmigo, y además yo respondí con franqueza y sinceridad, para que veas que te puedes fiar de tu padre, aunque a veces te lleves alguna sorpresa.
- !Venga, papá!, ahora no te pongas en plan víctima. Yo en el fondo te entiendo, pero estás muy equivocado en tu planteamiento. Yo no sabía nada. A mí nadie me dijo nada, ni sabía de la existencia de esa paisana, y la verdad me importa un carajo. Solamente lancé un farol y tú caíste. Lo siento no fui honesto pero tampoco tu eres el ejemplo de la honestidad, o sea, estamos empatados. No te culpo de nada.
- ¿Cómo?¿ Tú no sabías nada? Entonces me quieres explicar a que viene todo este follón. Hijo, mírame a los ojos.
- Dime, papá
- ¿Qué te pasa?
- Nada
- ¿Cómo que nada? Lo de hoy no es normal
- ¿Es que no puedo hablar ni con mi propio padre?
- Hijo, tu tienes algún problema que te preocupa y no sabes como decírmelo.
- Bueno, pues en cierta manera, sí.
- Pues soy todo oídos, si quieres, vaya.
- Bien, no sé si tú eres la persona más indicada.
- A que te parto la cara. Después de contarte lo que te conté no me vengas a mí con esas.
- !Coño, papá! Para mi es muy difícil contártelo.
- Y tú que te crees, que lo que te acabo de decir ahora resultó fácil para mí. Hijo, abrevia y cuéntamelo de una vez.
- Papá, esto,.... ejem... papá, desde hace seis meses tengo un rollo con otra tía que no es mi mujer.(continuará….)

Nocturna dijo
En fin! esperaremos la continuaión...Noc_
14 Febrero 2006 | 02:23 PM