El nos hará.
“Cuando doy rienda suelta a mi imaginación esta se recrea en los hechos pasados, pero no tienen porque ser los más importantes, sino los pequeños sucesos y las cosas más insignificantes”. Viktor Frank
Una playa con sólo un par de toallas, unos bocadillos de mortadela, mucha arena por tu cuerpo, baños sin tapujos, tu voz encendida en mí, mis ganas puestas en ti, dos helados sin bebida, pestañas que hacen ramilletes, tu cuerpo, el agua y un planchazo en toda regla, una carrera nadando que pierdes, un sentarse en pareja mirando el sol y hablando de lo que no somos, y dos mil quinientos veinte y tres besos (pues claro que los conté, faltaría más!!!) que adornaron mis labios con los tuyos, ¿o fue al revés?
Un coche con cielo como techo y yo como acompañante. Un supermercado para cena y tu sin sentido de la orientación me llevó hacia el otro lado de la cama. Un disco que me gusta, y un vendedor que nos lo pone delante de las narices, empiezo a creer que Dios existe y que a veces le caigo bien. Canciones en inglés en la noche con Luna. Moondance, otra vez Van. Dos locos en forma de rubia y canoso dirigiendo sus pasos hacia un templo sagrado con altar en forma de cama, con virgen en forma de mujer de rompe y rasga, con misa en forma de caricias de pasión. Este templo sagrado merece canonización. Pienso comprarle una pila de mármol con agua bendita para la entrada de tu cama, así me persignaré cada vez que entre en él, cada vez que entre en tí. Después te desnudaré.
Hay una guerra contra el tiempo.
Hay un sentido de amar.
Hay música en torno a tu cintura.
Hay miradas que no siempre interpreto mal.
Llegas tarde. Aprovecho la espera como hago siempre para estudiar los lugares que te nombran, que te rodean, que te tocan. Te esperé en una silla, en una mesa, en un bar, miré hacia los lados, busqué tus sensaciones, pero temo caer en la repetición del pasado. Tu y yo somos mejores. La improvisación hace que nos sintamos mejor porque la dominamos, y nunca nos falla. Un libro de él. No te puede fallar y necesita estar presente en cada encuentro, y lo está, vaya si lo está. Empiezo a pensar que la vida son cuatro cosas y se van repitiendo. Clases de composición fotográfica y una inteligencia que absorbe como un papel secante cada una de las cuatro chorradas que te digo. Ya te veo haciendo triángulos en las fotografías, poniendo el horizonte en el cuadrante inferior, dejando muy poco aire superior a los retratos. Tienes un cerebro que se parece a una esponja, y unos ojos que parecen focos, sacan luz de donde hay oscuridad, y esto lo corroboro conmigo mismo. Un café que suena a Opera. Y algo se empieza a dibujar. Tertulia. Sigues creciendo. Discutimos poco porque tenemos los mismos puntos de vista, aunque cada uno los defiende con sus palabras, con sus experiencias. Y empiezas a actuar de Cicerone, en el lugar en donde te encontré, el lugar en el que tú crees, el lugar en el donde dejas por las calles los trocitos de tu arte. Una obra parada con pozos para tintes. Una catedral sin florituras, sobria, lúgubre, enganchadora. Un paseo de la mano. Un beso, mejor dicho, un millón.
Me recibes con agua golpeando tu cuerpo
Los avatares anteriores no me permiten aguantar
A veces, cuando te veo abrazándome, me dan ganas de llorar.
Me digo que en este mundo de sueños, me tocó el mejor.
Nos conocimos por dentro antes que por fuera, por eso todo fue tan sencillo, pero siempre ocurre lo contrario. Sin quererlo ni buscarlo me siento liberado. Una cena que me descubre lo sencillos que somos las personas, y lo poco con que nos conformamos, que facilidad tenemos para mirar lo positivo, para vivir de una manera tan feliz, ¿por qué siempre lo tenemos que complicar? ¿Por qué nos empeñamos en joderla cada día un poco más? Una Calle Melancolía acelerada y fuera de tono para ti. No podía imaginar que me estabas pintando en tu memoria. No podía ni pensar que en las postales que hacemos esta tenía movimiento. Hablabas más, más te desnudabas a mis ojos, más crecías, más ganabas en mi interior. Te tumbo y te desnudo. Te beso y te duermes. Te susurré una nana. No está bien que te lo diga ahora. Estabas preciosa.
Un despertar con sabor inconfundible a ti en mí. ¿Cómo me pude dormir en una noche así? Yo me reía, te vi feliz.
Descubro que el silencio puede mejorar situaciones, pero también las palabras nos han envuelto con tantas pasiones, que el lado más amable de mi persona son las letras que te regalo. No te voy a enseñar nada. Te voy a hacer el amor.
Como dos seres desposeídos de cualquiera atadura exterior. Como dos seres envueltos el uno en el otro. Como decía Cortazar: “Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará”.

Nocturna dijo
Como pretendes que pasemos días sin tus escritos?...Noc_
31 Marzo 2006 | 02:06 PM