¿Qué cojones hago yo escribiendo aquí?
Rescatado por la sinceridad, nunca me propuse ser bueno, pero cuando empezaba a tener claro que en lo banal vivía lo cotidiano, y en él habitaba la única realidad que conozco, una oscura tristeza me envovió y entonces me puse y propuse distinguirme por el lado de la imaginación antes de que fuesen a asignarme cualquier tipo de distinción por el lado de la vanidad.
A lo mejor yo pude ser alguien distinto, o mejor dicho, distinguido, un tipo con los suficientes aires de pedante y aburrido que pudiese empastar mi profunda y grave voz para pavonarme por el mundo como el que ha nacido para dominar a sus semejantes. O a lo mejor debí luchar mi distinción, ser alguien sobradamente más austero, más atado a los sueños que a la realidad y más unido a la imaginación que a las hipotecas.
Me estoy dando cuenta de que este texto no debería ni siquiera de existir, debería tener más vergüenza a la hora de colgarlo, seleccionar las letras y las palabras, buscar algo con la mínima calidad y está claro que este texto no la tiene, ni tampoco tiene la mínima de gracia, ni encierra ninguna historia, ni tiene moraleja que entresacar, ni tiene un capítulo de sexo que contar. Tendría que ser tan elegante con la papelera como lo soy con las damas que me dejaron y que nunca me cansaré de amar.
Un día escribí siete cuentos seguidos y cuando terminé me dieron unas ganas enormes de vomitar, pero no palabras, sino la única comida que había metido en mi estómago en las siete horas que estuve escribiendo: espaguetis con tomate.Nada de pan. Había bebido una botella de vino y me había tomado 3 cafés solos con sacarina. Recuerdo que esa noche soñé con una enorme piscina en donde flotaban mis espaguetis como angulas en el río, o en el mar, o en donde cojones se pesquen las angulas. Después borré todos los cuentos y me propuse no volver a escribir. Me daban arcadas sólo con pensarlo, y me venía el sabor de los espaguetis a la boca. Estuve casi dos años sin acercarme al ordenador, dos años en donde la única palabra que escribía era mi nombre en los tickets de las visa. En aquellos días volví a creer que los buenos irían al cielo, y que todo lo que me rodeaba era perfecto, empezando por la familia y terminando por mis amigos, y en el medio, claro está, yo, el sempiterno. La putada fue cuando un día abrí los ojos y me situé con lástima en los albores de la tristeza dándome cuenta de que la única realidad que habita en mis contornos es la miseria, el odio, el dolor, y que todo lo que soy es mentira. Ahora ya sé que el cielo no existe y que lo único importante es el destello tranquilizador y persuasivo de una buena acción en el fondo del alma de una mujer cuya piel haya sido amada durante más de dos décadas. Un día me acosté con una chica que no me dijo el nombre ni yo se lo pregunté. Me llevó a su casa y antes de meternos en cama le dio un biberón a su hija que estaba en la habitación de al lado, mientras, le cantaba una nana. Me di asco cuando haciendo el amor y mezclados con los gemidos de su madre surgían pequeños lamentos de la hija pidiendo no sé qué. Aquella noche no me pude dormir. Nada es más horroroso que dejar que la cabeza siga por varios caminos mientras el cuerpo se aplica al único viable. Viva el descorazonador razonamiento, viva la persuasión de lo racional, viva la inquisición de las ideas peligrosas, viva el consejo secular y eclesiástico, nada de toqueteos, nada de besos robados a mujeres casadas, nada de nada. Todo debería de ser pecado.
El claro oscuro de una noche perdida, me recordaba que me tenía que recomponer. No tendía nada que llevarme a la cartera, nada reseñable, ni una mirada, ni un culo, ni un cigarro compartido, ni una buena conversación que llevarse a la imaginación. Estoy acabado, esto se va. Dentro de mí ya no queda nada. Me vuelven otra vez las desganas de escribir, es todo tan absurdo, tan gris, tan negro, tan superfluo, tan tristón. ¿Qué cojones hago escribiendo aquí?

Nocturna dijo
Regodearte en el dolor del pasado?
Supongo que es tu opinión, aunque yo haga la pregunta, pero de todas formas. el futuro no tiene porque parecerse al pasado....Noc_
7 Abril 2006 | 12:53 PM