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La Coctelera

EL DIVÁN DE LO EFÍMERO

Lo mejor del futuro suele ser la posibilidad de evocar el pasado. Jose Luis Alvite

24 Abril 2006

Mi reboltoso pelo (y2)

Me imagino que es bastante fácil ponerse en mi situación y entender perfectamente que era muy lógico que mientras se iban acercando los exámenes finales y por tanto creciendo el estrés - tanto el propio como el generalizado, que a veces este último es bastante peor qu el primero por su vertiente contagiosa!-, yo iba aumentando el número de horas que me pasaba delante de los apuntes (ya digo que estudiar, estudiar, más bien poco), y por tanto el número de toqueteos a mi cabellera se acrecentaba a un ritmo verdaderamente endiablado y con elos, el número de visitas al baño con tijeras en mano. Eso, digáis lo que digáis, se llama tentar a la suerte.

Un caluroso día de junio de hace ya mucho años (!!joooooder, pero muchos, muchos!!), mientras preparaba el examen de Anatomía de primero, me dejaron un peine que tenía una pequeña cuchilla incorporada, "así mientras te peinabas, te vas cortando ligeramente el pelo". El invento, por sencillo y cómodo, me pareció de lo mejor que yo había visto en mi vida, y por ello me lancé sin paliativos a su uso en mi propio pelaje. El resultado fue una impresionante calva del tamaño de una naranja en el lateral derecho de mi cabeza.
Como excelente igualador que me creía ser, inventé e intenté, distintas formas con las cuales podía dar forma a mi más que amorfa cabeza y el resultado fue el lógico: me quedé totalmente calvo. Ojo, cuando digo totalmente calvo, digo totalmente calvo, o sea, sin un pelo al cual agarrarse o justificarse. En aquel momento yo era el único calvo que cuando alguien me decía que no tenía ni un pelo de tonto respondía que no, que yo no tenía uno, yo los tenía todos.
De aquella experiencia salió una bronca descomunal de mi madre, unas risas apagadas de mi padre (experto calvo por obligación!) y unas impresionantes caras de asombro por parte de mis compañeros (de sus comentarios mejor no decir nada!). Hay fotos de refugiados de Auszwich (me imagino que está mal escrito, pero ni por ir a buscarlo en google, al fin y al cabo se entiende lo que quiero decir y con eso a mí ya me basta) bastante más atractivos de lo que yo estaba en aquella época. Si vale de algo, decir que al menos el calvo aprobó Anatomía.
Pero ya digo que mi personalidad, tan falta de definición de por vida y tan siempre andante a su libre albedrío de por muerte, en aquellos duros momentos de críticas (¡para nada constructivas!) sobre mi aspecto en general y mi cabello en particular, decidió plantarse y luchar contra todos aquellos que unánimemente se rieron de mi penoso aspecto físico que aquella calva daba a mi conjunto (más que nada porque sabía perfectamente que la melena me sentaba espantosa), y por ello desde aquel día, decidí contestarle al mundo y a mis amigos en particular, con continuos recortes de pelo al menor atisbo de su rebeldía.
También es cierto, y duele no negarlo, que con el andar de los años uno se va haciendo más suave en las formas y menos trasgresor en el fondo. Menos votar al PP, creo que ya hice todo aquello que siempre dije que no haría en mi vida. Me cagué en aquellos que bebían vino y ahora voy de entendido enólogo. Me reí de aquellos que pagaban caros restaurantes en los que se le ponía muy poca comida en el plato y decían con cara de idiota cosas tan absurdas y ridículas como “sublime”, “fantástico”, “sorprendente”, y ahora me veo no sólo comiéndolo, sino hasta cocinándolo (y estoy pensando en comprar una vajilla con platos cuadrados, válgame dios, !qué ha hecho la sociedad conmigo!). Renegué de los hombres-corbata y más de una vez me disfracé con el mismo traje y esgrimí la misma excusa que todos: “me obligan en el trabajo”.
Quiera o no, está claro que me estoy haciendo mayor, y por eso ahora suelo visitar las peluquerías (siempre de mujeres, me tratan mil veces mejor y siempre rememoro aquella fenomenal película que me retiró de mis sueños de ser director de cine que se titulaba: “El marido de la peluquera”) con cierta asiduidad, pero también es cierto que lo primero que hago cuando llego a casa es ducharme y empezar a retocármelo, tijeretazo por aquí, tijeretazo por allá. Son esas pequeñas cosas con las que uno vuelve a su pasado y a sus orígenes, y tal y como voy evolucionando, me da la sensación de que son de lo poco que me hacen seguir sintiéndome yo.

Por eso cuando esta semana me volví a cortarme el pelo en una peluquería de señoras fantásticas, y mientras me lavaban la cabeza con acusada delicadeza, me puse a pensar que relación puede haber entre cortarme el pelo, escribir estas mis cuatro tonterías y soñar con una mano de mujer que me arrastre hacia el diván de un soñador mientras me repito que todo amor es efímero, que nada perdurará en el tiempo, ni lo bueno, ni lo malo, nada se salvará de la memoria, ni siquiera el sonido de su taconeo por el pasillo de mi casa, aquella noche en que ella prefirió no permitir que yo volviese a soñar y cerró la puerta muy despacito como no queriendo molestar… y la verdad es que no se la encontré.

“Y es que a veces, mi querido y admirado D. José Luis, uno se gana por derecho propio, rincones para el alma, espacios que pueden estar a la vista de todos, pero que solamente uno es capaz de cargarlos de sentimientos para vestirlos con todas las emociones que un buen día le tocaron vivir.”

servido por ignacio 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Nocturna

Nocturna dijo

uff este pequeño rincón de tu alma...que está a la vista de todos...es tremendamente colectivo en ocasiones...Noc_

24 Abril 2006 | 02:45 PM

Mirlo afónico

Mirlo afónico dijo

Bueeeeeeeeeeno, como ese último entrecomillado sea, como me temo, una autocita, es el acabóse! Sí, ahora que lo releo, me suena. Dios mío. (Bueno, perdón). Existen lugares entrañables donde tú y nadie más que tú tienes el pase de entrada. Protégelos, querido amigo, porque es lo único que realmente te pertenece. Allí nadie puede molestarte. Precisamente, hablabas de Augswitzch -o como quiera que se escriba-, y yo creo que ellos habitaban más en esos rincones del alma que entre muros anaranjados. El corazón tiene razones que la razón no entiende, querido Ignacio, y, aunque tú digas que esa frase es del principito, mientes como un bellaco porque es de Pascal, pero no dejes que la angustia y el desespero asalten tus pequeños refugios de amor interno, porque son los más tuyos, porque te necesitan y les necesitas.
Siento una conección contigo.
Te leo, y tienes buena caligrafía.

25 Abril 2006 | 10:56 AM

Laiza

Laiza dijo

Bien que me dejaste pensando!!, hay cosas que pasan y que pensamos que duraran para siempre o al menos el tiempo no tendra el valor de quitarnosla, sin embargo, cuando nos cambian este esquema, solemos derrumbarnos :S pero como dice la cancion de Pink Floyd "youre just another brick in the wall" jejejej, saludos

26 Abril 2006 | 02:05 AM

esdreujula

esdreujula dijo

k me aconsejais??tengo ganas de cortarme el pelo pero no largo sino con la makinilla de mi padre decirme algo k me aconseje!!!

3 Junio 2006 | 04:30 PM

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