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La Coctelera

EL DIVÁN DE LO EFÍMERO

Lo mejor del futuro suele ser la posibilidad de evocar el pasado. Jose Luis Alvite

8 Junio 2006

Atlas del desamor

Hubo un tiempo en que yo pensé que podía escribir. Me acercaba a los días con los ojos abiertos y los oídos preparados para encontrar en cualquier posición de la vida un hilo de donde poder sacar una historia. Me sentía distinto, más vivo, con la extraña sensación de que entre las sábanas de la madrugada podía estar viviendo la historia que me inspirara definitivamente. Iba a los aeropuertos y me sentaba en los bancos que están al lado de la terminal de salida y observaba como la gente se despedía. Apuntaba cada mirada, cada lágrima, cada esperanza que nutrían aquellos besos, cada ilusión escondida entre sollozos maternales, cada palpable tristeza de punto final entre amores mal encontrados. También me dejaba caer por las consultas de la seguridad social y me quedaba horas y más horas escuchando las conversaciones de la gente, apuntándolo todo, desde su indumentaria (los zapatos, siempre los zapatos) hasta sus radiografías de tórax y algún que otro hematograma completo. Lo peor de no haber escrito nada de aquello es que sé que nunca lo haré: hay que hacer lo que hay que hacer cuando hay que hacerlo, nunca después.

Roberto y yo coincidimos durante dos años en la facultad. A él no le fueron muy bien las cosas y se marchó a enología a estudiar la industria del vino mientras los demás lo echábamos de menos bebiendo cerveza porque no nos podíamos permitirnos el lujo beber los vinos que a él le hubiesen gustado. Por aquella época, Roberto leía mucho, leía a Kant y a Nietzsche, a Sartre y a Kirkegaard, pero los apuntes de anatomía, ni tocarlos, y claro, los profesores siempre tuvieron la extraña rareza de querer examinarte de lo que ellos saben y no de lo que podían aprender, por ello Roberto se tuvo que ir a los dos años sin ninguna asignatura aprobada que echarse a la espalda.

Ayer me lo encontré. Habían pasado casi veinte años. Lucía una melena caracoleada y una barba poblada con barbilla apuntando hacia el horizonte. Lo reconocí porque no había cambiado de modelo de gafas. No se acordaba de mí pero me apretujó entre sus brazos como si fuese una barra de pan. ¿Y a que te dedicas? Estoy bien, estoy muy bien, sí, sí, sí, estoy en una etapa muy buena de mi vida, productiva, muy productiva, me dedico a vivir y sobre todo quiero aprender a escribir, quiero escribir, ya tengo el título de mi libro, va a ser sobre esa etapa de mi vida que quiero olvidar, me servirá como terapia: Atlas de Anatomía del desamor, así se titulará, sí, sí, sí, y es que a mí, querido amigo, la facultad sólo me dio disgustos y desamores, muchos desamores, las mujeres me han tratado siempre muy mal, fatal. Me parece muy largo. ¿El qué? El título, yo lo dejaría en Anatomía del desamor, queda más corto, más comercial. Sí, sí, sí, tienes razón, sí, sí, sí, vale, lo acepto, Anatomía del desamor, sí, sí, sí, me gusta, cuando acabe el curso de cómo aprender a escribir que estoy haciendo en el aula de cultura del ayuntamiento, me podré a describir paso por paso esa etapa de mi vida, estoy convencido de que la escritura me ayudará a exhortizarlo todo, pero, ¿cómo dices que te llamas? es que no soy capaz de ponerle nombre a tu cara, ¿sabes? estuve mucho tiempo a tratamiento psiquiátrico y creo que me pasó factura en la memoria, sólo me quedé con memoria para el desamor, ya ves tú, Anatomía del desamor, sí, sí, sí, buena idea. Oye, Roberto, que no te parezca mal pero tengo que dejarte, me están esperando y como casi siempre llego tarde, por favor dame tu teléfono, te juro que te llamo y un día quedamos para comer con más tranquilidad. Sí, sí, sí, me gusta, sí, por favor, llámame, oye, y gracias por tu opinión, Anatomía del desamor, sí, sí, sí me gusta.

Entonces comprendí que cuando tú no persigues las historias, corres el riesgo de que ellas te persigan a ti.

servido por ignacio 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Nocturna

Nocturna dijo

Las historias siempre están , a veces se quedan aparcadas, pero no para siempre... o si?...Noc_

8 Junio 2006 | 11:31 PM

nadie

nadie dijo

¿Por qué has vuelto?

9 Junio 2006 | 01:00 PM

Wendy

Wendy dijo

A mi me sucede que persigo la historia, cuando me canso y me detengo a tomar un aire.. ella comienza a perseguirme y asi... cuando ella descansa y yo ya tengo alientos la persigo...!!!

Nunca me ha sucedido que tomemos el descanso al mismo tiempo, tal vez... si nos cansamos al tiempo se termina la persecución

Saluditos

Wendy

12 Junio 2006 | 04:09 PM

riktor

riktor dijo

grato escrito, aunque muy condensado (espero sea la poca disposicion de espacio) entretenido pero no hay final objetivo. Sigue escribiendo se nota talento en desarrollo

20 Agosto 2006 | 02:34 PM

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