Un gotero con Larios y unos escritos sin alma
Últimamente se cuida un poco más, ya no viene tan asiduamente como antes, yo he perdido un cliente, un gran cliente eso no hay duda, pero creo que he ganado un amigo vivo, que tal y como va el mundo y sobre todo tal y como iba él, es casi un milagro. El que así me hablaba era Susiño Oitaven, cuarenta y tres años detrás de una barra, sesenta años de corduras y sentimientos a disposición de cualquier cliente educado que tenga preguntas y silencios que atender. Hoy pido perdón a D. Jose Luis Alvite por escribir sobre El Corzo, es su casa y sé que yo no debo pisarla para ensuciar su nombre, nada de lo que yo piense merece la pena escribirlo después de haberlo leído de él, y que me perdone D. Jose Luis porque yo también creo que Susiño es algo más que un barman, es un padre tierno y severo que no deja que su hijo beba un gintonic de más, aunque tampoco quiere que te vayas sin uno de menos. Es tan difícil encontrar a gente que te dé lo justo, lo que necesitas, que el día que aparece en tu vida puedes verle con absoluta claridad la corona que le rodea.
Ayer estuvimos los dos solos en la barra con la música de Van Morrison escondiéndose por cada rincón tenue y profundo, mi copa siempre a medio trago y su cigarro negro apurado acompañaban la fotografía. Jose Luis está mejor, se le ve un poco más sano, la vida que estaba llevando al único sitio que le podía arrastrar es a un traje de madera de pino barato y unos cuantos epitafios llenos de cursilerías en los periódicos, ahora por lo menos cena caliente. Muchos creen que desde que es abstemio y va a misa de ocho en la catedral, no escribe igual de bien, dicen que ha perdido frescura y que si se entera Ernie Loquasto, no le van a dejar entrar en el Savoy a no ser que lleve instalado un gotero con Larios. Los que te dicen eso seguro que duermen arropados cada noche en sábanas de lino y con la radio deportiva como único sueño erótico. Susiño habla como escribe Alvite que habla. Sus ojos están cargados de noches, desde el Tonys de Vigo, que fue el primer local de copas tranquilo de España, recién importado de los hijos de la Gran Bretaña, hasta El Corzo, un lugar en donde no hacen falta pantallas gigantes con gogos de impresión para que a uno lo transporte fuera de su realidad hasta el limbo del crepúsculo de los dioses, Billy Wilder me perdone; está claro que El Corzo es otro misterio telúrico más de Compostela, aunque me imagino que con un apóstol enterrado en el medio del pueblo los milagros deben ser más fáciles, todo queda en casa.
Don Jesús, llámame Suso, me cuesta mucho podría ser mi padre, llámame Suso o no te vuelvo a poner otra copa en tu vida, bueno Suso, a mí me sigue gustando leer a José Luis y me da igual a que hora se acuesta, si hace pis con pañales o vota al PP, cuando lo leo lo escucho aquí sentado hablándome de sus novias, entre áspero y sentimental, con un cigarro siempre a medio encender y a medio apagar y con mi absoluta certeza de estar viviendo momentos únicos en mi vida, con eso ya me llega. Muchos se han aprovechado de él, y él se ha aprovechado de su imponente físico hasta llevarlo al límite de la destrucción, yo se lo he dicho miles de veces, pero él ni me rebatía, ni me hacía caso, y ahora mira tú, este último achaque le debió dar fuerte y parece como si se acochinara en tablas, aunque yo sé que las ganas nunca se le van, es como esa antigua novia que tuviste que cuando os acercáis sabes que vais a terminar discutiendo pero la ves andar por la calle y lo que realmente te apetece es acostarte con ella.
Don Jesús, coño que no me sale el tuteo, Suso, hostia, Suso, creo que la suerte que ha tenido Jose Luis es conocer un barman como tú, alguien que supiese mezclar con el hielo con el alcohol, la cordura y un buen consejo que te lleve a cama acompañado de un intento de limpiar el alma. Pues para ti ya son horas, hasta mañana y recuerda que los escritos son sólo eso, escritos sin alma.

Cecy dijo
te encontre nuevamente y d nuevo sin saber como te leo , y me gusta
un beso ,cuidese
11 Septiembre 2006 | 05:23 PM