El tonto de Joaquín Sabina, un tal Sant Jordi y una canción de Olga Román.
Vuelvo a la ciudad que día a día te ve. Esta vez me tocó ventanilla. La llegada desde el avión es preciosa. Primero te la enseña, después te da una vuelta por el Mediterráneo, y ya por fin se dirige a la pista. Desde mi mente de paleto me maravillo con todo esta inmensa ciudad, para mí es tan grande que me canso sólo con pensarla. En cada una de esas casas que veo vive gente. Tú sólo lo haces en una. ¿Por qué te pienso? Qué importa, es igual. Todo me da absolutamente igual. Tendré que intentar vivir viviendo, como hacen los perros de mi barrio.
Transcurre la semana intentando hacer aquello por lo que me pagan, pero al mínimo respiro me escapo y me voy a pasear. Cámara en mano. Paseo por el Barrio gótico, me pierdo. Tres mensajes de ella después de dejarme con lágrimas a la puerta de un hotel (!Dios como la echo de menos!), dos noches con las argentinas americanas que me llevan a un tablao sevillano privado, un par de cafés en el Zurich, cena en El Vell Sarrià (creo que te vi, llevabas unos vaqueros ceñidos tenías a tu lado dos señores con corbata), paseos en metro para ver gente distinta e inventarme historias (las idas y venidas del trabajo escriben con letra muy oscura en los rostros de la gente). Y mañana Sant Jordi, el día del libro, me escaparé por Las Ramblas a ver librerías.
Esta mañana sobre mi cama dejaron un sobre. Sabía que algo tendría que aparecer. Cada día te conozco un poco más. Un libro. Un CD. Una carta. Siempre primero la carta. La leo. La releo. La vuelvo a leer. La huelo (ni rastro de Davidoff). Abro el CD. En las dedicatorias te busco, por si acaso. Llego al libro. Me cae bien Millás. Veo el precio. ¡Uy! Empieza una película en mi cabeza:
¡Joder! el día del libro, él por aquí y yo no tengo nada que regalarle. La verdad es que tengo este CD de esta petarda de Olga Román, que lo único que intenta es ligarse a mi Joaquinito. ¡Agghh! como me jode cuando lo toca y le mira con esos ojazos que tiene. Pues se va a joder. Se lo regalo al tonto éste que se cree un poeta y de paso mato dos pájaros de un tiro. Pero mujer, hoy es el día del libro y esto es música. Es cierto. Bueno, vamos a buscar por aquí algún libro que haya leído y que no me importa deshacerme de él. ¡A ver! “Vida y milagros de Joaquín Sabina”. ¡Y una mierda! “Poesías de Joaquinito” ¡Sí, hombre sí, con los pocos que me quedan! “Las aventuras de Pinocho”. !Uy!, igual me paso, porque con la nariz que éste tiene se lo va a tomar mal sí o sí. “La verdadera historia de los payasos de la tele”. No, este seguramente no lo entiende. El chaval no anda muy sobrado de neuronas. “Cuerpo y prótesis”. J.J.Millás. Hombre, mira tú, este igual vale. Vamos a ver si las hojas están dobladas. Nada. La portada esta perfecta, apenas algún rasguño, pero éste con esas gafas de culo de botella que gasta seguro que no se va a enterar de nada. Además me equivoqué al comprarlo porque pensé que con ese título me valdría para la espalda, pero la verdad es que me quedé como estaba, así que se lo doy al gallego este de medio pelo y yo quedo como una reina por poco dinero. ¡De puta madre! Ahora voy a dedicárselo para que crea que es algo muy especial. Lo que ocurre es que habrá que ser por lo menos ligeramente original, y para ello hay que pensar más de dos segundos, y el recibidor del regalo no merece tal. ¡Ah! ya sé, voy a hacer igual que el autor. Tiene un artículo por aquí que escribe lo que él hace con todo el mundo cuando le piden que le dedique el libro. Como se llamaba el artículo, a ver, a ver, aquí está “Firmas”. Pag. 151. ¡Ajá!, aquí está. A fulanito con mis mejores deseos de futuro. Bueno, ahora solo falta la rosa, lo que ocurre es que gastarse ahora mil pelas en este papón no deja de ser como regalarle margaritas a los cerdos. Mira, me voy a inventar una historia muy digna para decirle que yo no creo en estos cuentos chinos de las rosas, que es una mierda de tradición, y que el tal S. Jorge era un imbécil de mil demonios. Bien. Ahora lo pasaré por la empresa para que uno de esos mesajeros inmigrante que busca un trabajo legal para tener " los papilis” y que los servicios que hace son muy baratitos, se lo lleve al hotel, quedo como una reina y no gasto un duro. No, si es que andando en este mundo de empresarios sin escrúpulos, aprendo mucho.
Y la primera canción del CD decía así:
"Y nada es suficiente
Y todo sabe a poco
Si tengo lo que quiero
Me canso y quiero más
Por qué tanta escasez
Cuando tenemos tanto
Será que la abundancia
Nos niega el más acá"
Olga Román. Nada es suficiente.

Cecy dijo
soy la misma para ti soy las dos
un beso
24 Septiembre 2006 | 11:51 PM