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La Coctelera

EL DIVÁN DE LO EFÍMERO

Lo mejor del futuro suele ser la posibilidad de evocar el pasado. Jose Luis Alvite

21 Mayo 2007

Van Morrison en Santiago. Decepción.

Me duele porque soy incondicional y seguramente nada objetivo, pero las cosas son como son y no como nos gustaría que fuesen. Vino, canto desganado y se fue. Cuando se está en frente al mejor, hay que exigirle lo máximo, y aunque uno entiende perfectamente que Santiago no es San Francisco ni siquiera el festival de jazz de Vitoria-Gasteiz, las cosas duelen tanto o más, porque él que me ha llevado a momentos realmente sublimes, también me ha enfadado más de la cuenta.

Tampoco se puede uno sorprender, a Van le da más o menos lo mismo que nos haya gustado o no, el viene a cantar lo que a él le gusta, y punto. Quien quiera venir que venga y pague y quien no, pues que se quede en casa y santas pascuas. Sin más. Así es como hace las cosas, así es como a mucha gente le gustaría hacerlas y no puede o no sabe. En el fondo no lo critico, simplemente me duele, porque admiro su música, pero uno, en esta vida, es muy dueño de hacer lo que le plazca, aunque por ello tampoco se debería tildar a la gente como genio, que es como muchos denominan a la malaeducación.

Y es que a Van siempre le gustó el country, desde sus inicios en EEUU, desde que se trasladara a vivir a la costa oeste, desde hace ya cuarenta años, pero por mucho que se empeñe ese no es su mejor registro, ni por voz (que la tiene de sobra para el soul, el rhythm and blues, el jazz y el folk) ni por estilo y si se me apura ni por banda. Ya la cagó con Linda Gail Lewis, ya la cagó con su penúltimo disco (Pay the devil) y ya la vuelve a cagar con esta gira. Esta vez prescindió de la sección de viento, y nos quedamos sin apreciar al increíble Leo Green al saxo (alguien por el que merece la pena pagar una entrada). A lo mejor es porque cada vez más lo eclipsaba (eso dirán los que lo odian) o a lo mejor es porque a él que tanto le gusta el saxo, también le apetecía hacer sus solos y ganarse sus aplausos, todos tenemos nuestra vanidad, pero aunque es correcto cuando toca el saxofón, no llega ni por asomo a la lucidez de Leo, ni mucho menos a hacerle sombra a su poderosa y redonda voz,siempre tan llena de matices, siempre tan bella.

Por lo demás, demasiado slide, demasiado violín y coros muy apagados. El piano sonaba mal, nada nítido, sobre todo en ciertos momentos en el que dominaban los tonos graves. Al bajo y al batería, evidentemente, no les dejó nada más que hacer lo que tienen que hacer, llevar el ritmo. Pero ni ahí, en el dominio de la banda, estuvo Van brillante. Él, que es capaz de mandar a toda la banda de espaldas a ella y con el simple movimiento de su mano derecha, que es capaz de controlar cualquier tipo de emoción para que no se desborde en desmasía y así poder mantener en todo el ambiente el etéreo sonido de su música, él, que manda silenciar cualquier instrumento para que suenen todos, para que acaricien el alma, para que se instalen en nuestra percepción sin que domine el ruido, él que no tiene nada que demostrar, no estuvo a la altura de su nombre.

Repetitivo. La mayoría de las canciones pautaron exactamente igual, y ya se sabe que en esos casos el resultado es aburrido por manido y desigual: ligera introducción, voz poderosa (aunque hubo un par de momentos en que casi bosteza), sólo de slide (virtuosa pero con poco sentimiento) sólo de violín (idem), sólo de él para lucirse (armónica o saxo) y traca final, a veces con equivocaciones incluidas bastante sonora.

Salvaremos una versión del “Brigh side of the road” por novedosa más que por brillante, y una impresionante “At last” que fue lo mejor del concierto así como el “I can´t stop loving you”, en donde Van dejó al coro su minutito de gloria. Por lo demás, ya digo, prescindible, muy prescindible, y eso para un incondicional significa dolor, o mejor dicho, jodienda, con las ganas que tenía yo de escuchar un par de buenos rugidos…

servido por ignacio 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

sarah

sarah dijo

" Van Morrison ofrece un CONCIERTO DE CINE en Santiago ante 5000 personas" Carmen Villar, Santiago (Faro de Vigo 20-Mayo-2007)
A ver, pónganseme ustedes de acuerdo...me suicido o no?
Un beso Nacho, me quedo con tu crónica, duele menos...

21 Mayo 2007 | 05:09 PM

ciudadanakeing

ciudadanakeing dijo

De Van Morrison me extraña nada, es un estilo (salvando distancias ) a Camarón, o te da un concierto soberbio, o te deja en "bragas". A veces pienso si, estos señores han reparado en que están donde están gracias a su público, que ha comprado sus discos, que ha acudido a sus conciertos...
Yo tengo música de Morrison pero tengo muy clara una cosa, a mi no me la "pega", no estoy dispuesta a pagar un dinero que puedo gastarme en otro artista que sí, valore a sus fans y lo entregue todo en el escenario.
Por cierto, a mi me encantó "Jambalaya" con Linda Gail Lewis, bueno y otras canciones más.
Y otra de mis preferidas es "Stranded" donde sí toca él , el saxo y la verdad, es una maravilla. Pero éso, en casita tranquilamente. Si este señor no respeta, no veo el por qué ha de ser respetado. Admirado si, por supuesto.
Un Saludo.

24 Mayo 2007 | 01:47 PM

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