Adiós tristeza, adios. 4 De animales (I)
Reconozco que desde que soy feliz no me salen unos textos tan trabajados como cuando todo eran lloros y tristezas, le tenía pillado el ritmo a mi etapa melancólica, pero tengo que reconocer que cada día eran más y más repetitivos. Acabo de releer estos 3 primeros capítulos y veo que en esta nueva etapa que se me abre en la vida, la de la felicidad suprema, también vuelvo a las repeticiones, está claro que aún no le tengo pillado el ritmo y además suelo caer en tantas banalidades que el texto termina siendo bastante aburrimiento en general. Como dice la única persona de mi familia que tiene la paciencia de leerme, Nacho esto que estás escribiendo ahora es una puta mierda, no vale para nada. Le respondí rápidamente y con inquina, porque ya se sabe que todo el mundo acepta muy bien las críticas, sobre cuando son constructivas (¿pero en realidad existe la crítica constructiva?), pero joden un mogollón. Al principio me denfendí: quizás lo que ocurre es que tú no lo has entendido, pero después acepté parte de sus consideraciones y zanjé el debate con un: es que lo escribí sin muchas ganas, y desde el principio sabía que era malo. Mentí. Lo cierto (veis, estoy escribiendo mucho lo cierto, estoy siendo muy repetitivo) es que me reboté bastante y le pregunté para que vale escribir sobre el amor y el desamor, !eso sí que es una solemne tontería, eso sí que no vale para nada!, le espeté, mira Ramón (que así se llama mi primo) por mucho que escriba sobre el amor es imposible explicarlo, eso hayque sentirlo y por mucho que tú leas sobre el desamor, nunca aprenderás nada, porque lo mejor es no sufrirlo. Me quedó así, casi un verso en rima asonante, me quedó bonito de cojones pero fui incapaz de convencer a mi primo ni un poquito. Yo creo que debe andar enrollado en amores que lo hacen sufrir y leerme a mí era como compartir los sufrimientos (no hay cosa que una más que un enemigo en común) y ahora que me ve feliz (pero que muy feliz) se va apartado de mí a ritmo de bolero, y seguro que ya no opina sobre mi capacidad artística como hacía antes.
Así que lo siento por mi primo, pero a mí de la felicidad no me aparta ni Dios, a no ser que este mismo Dios me mande alguna maldición bíblica como por ejemplouna plaga de cigarras que me destrocen el jardín de mi casa de la piscina. Seguro que ahí ya no iba aestar yo tan feliz, seguro que ahí ya me iba a cagar en dios (lo escribo en minúscula para no ofender), pero para ser sincero, veo poco probable que actúe así un Dios al que yo no le hice nada (bueno, está bien, a veces lo ridiculizo un poco, pero nada que un Dios como debe ser no pueda solventar, incluso podría mandarme una pequeña parálisis en mi lengua y asunto solucionado, yo ya me daría por enterado, pero si no lo hace así es porque está claro que no le molestan en absoluto mis sarcasmos).
Bien, continuemos por el bonito y ejemplar reino animal, que ahora viene una sorpresa. En casa tenemos dos ranas, dos tortugas pero no tenemos perro, básicamente porque a mi me dan miedo. Hasta ahí entraría dentro de lo normal, lo que ocurre es que yo soy veterinario. Sí, veterinario, no vegetariano, sino veterinario y aún por encima le tengo miedo a los perros, no puedo evitarlo, es algo superior a mí. Ahora que lo pienso a lo mejor fue Dios que en vez de parálisis lingual me envió este miedo escénico al mundo animal y al perruno y gatuno en particular.Si te vas a ganar la via en esto que al menos estés acojonado todo el santo día.Y es que yo veo un animal y me escapo corriendo en dirección contraria, y si tiene dientes no os quiero ni contar. Los gatos me dan pánico, cuando un felino (que sí, que sí, que es un felino)me mira a los ojos, saca las uñas y eriza el pelo, a mi me da la sensación de que me va a saltar a la cara y me va a dibujar el mapa de carreteras de Madrid con sus uñas, incluso estoy convencido de que podría hasta pintar las vías que están en construcción. Así que tal y como alecciono a mi hijo mayor para que corra y huya ante la adversidad, yo huyo como un bellaco cuando perro o gato aparecenpor el horizonte y espero ser siempre más rápido o más hábil que estos mis rivales, bueno a no ser que estén mis hijos delante, que entonces entro en contradicción y miento una valentía desorbitada y les digo tonterías tipo: a los animales no hay que molestarles, son buenos, nos ayudan en muchas cosas… y toda esa retahíla de chorradas pedagógicas, pero sé que tarde o temprano me van a pillar y no sé que podré inventarme cuando llegue la ocasión (se admiten propuestas).
Yo creo que lo de el miedo a los perros me viene por uno que me mordió cuando yo apenas tenía 6 años. Un pastor alemán. Grande. Impresionante. Yo no le había hecho nada, o eso creo, aunque han pasado tantos años que ahora no me acuerdo, pero lo cierto (jo, pues sí que repito el “lo cierto”) es que el perro salió raudo y veloz de un garaje y me mordió la pierna derecha dejándome dos impresionantes cicatrices que aún conservo y que muestro a la mínima ocasión que puedo tal y como hice con mi profesora de Patología Médica en 5º de carrera cuando me negué a explorar a un perro en el examen práctico porque el perro me miraba mal (os lo juro) y lo único que sirvieron mis cicatrices fue para que ella pusiera unas caras muy raras y un suspenso en toda regla (hubo que pararla porque quiso ponerlo con carácter retroactivo desde 1º de carrera). Con esto se demuestra, como bien podéis constatar, que a mi los profesores siempre me tuvieron manía (y ahora la DGT, repito).
Mi padre montó en cólera (por lo del mordisco del perro, que a los suspensos enseguida se acostumbró y mis explicaciones siempre le dieron más o menos igual) y mi abuelo aún hoy es el día que quiere saber en donde estaba la cartilla de la vacunación del perro, él estaba convencido de que el perro tenía la rabia. Y hasta ahí todo correcto. Todo podría entrardentro de la disciplina de una familia media como es la mía, pero siempre hay más. La herida en sí se pudo reducir con cinco puntos de sutura para un colmillo y dos para el otro, unos cuantos antibióticos vía oral ( sólo jodería que aun por encima de estar medio muerto me quisieran pinchar una penicilina) y una historia muy bonita para contar cuando fuese mayor. Pero el problema llegó al regreso a casa y es que(y ahora viene una confesión en toda regla)a mí nunca me gustó bañarme en demasía, bueno, dicho así suena fatal, quiero decir que a mi no me gustaba bañarme en la casa en donde vivíamos (la que aún siguen viviendo mis abuelos), porque la bañera era un minúsculo receptáculo en donde apenas entraba un cubo, y como en aquella época apenas había agua corriente, la versión del baño con cubo y esponja era un recurso muy socorrido. Así ocurría que en cuanto veía a mi madre venir de la fuente con el cubo lleno de agua helada con dirección el baño, yo corría gritando como un poseso por el pasillo en sentido contrario (ahí empezó mi aficción a correr en dirección contrariaante cualquier problema). Ni que decir tiene que mi abuelo veía en ese principio de hidrofobia los primeros síntomas de que la rabia se estaba apoderando de mis nervios y no la respuesta lógica de un niño frente a un cubo de agua congelado. Si llego a espumar por la boca me convierten en un capítulo de House, aunque una vez estuve a punto de meterme seis sobres enteros de "petaszetas" para espumar como un rabioso, pero al final no me atreví y eso también me marcó en mi vida, la cantidad de grandes ideas que he tenido y que al final no he podido/sabido/querido poner en práctica. Por otra parte me imagino que no hace falta decir, como bien os podéis imaginar, como zanjaba mi madre el tema de mi supuesta rabia: dos azotes en el culo y santo remedio. Lo que nadie entendió ni entiende, fue porque quise ser veterinario, y lo que es peor, yo sigo sin explicármelo.

sarahsweetsarah dijo
tamos culo inquieto eh?
has vuelto a cambiar el avatar...y quien es el de la foto?
está punteando una guitarra o tocando la flauta?
sin gafas no veo tan chico.
asi que veterinario eeeehhhh?
jajajajajajajjjjjj!!!!!
oye, a mi me vuelve loca mi amigo fran, también es veterinario...pero solo de caballos...dios, como me gusta...más que mi profe, que por cierto, hoy no vino el muy cabrón, después de tirarme dos horas alisandome el pelo...me he venido para casa...no me apetecía una mierda estar en clase...el caso es que mi amigo fran está casado, pero a mí me vuelve loca su voz...y su boca....y me importa una mierda, también, que esté casado...yo no soy celosa.
besos
22 Octubre 2007 | 03:41 PM