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La Coctelera

EL DIVÁN DE LO EFÍMERO

Lo mejor del futuro suele ser la posibilidad de evocar el pasado. Jose Luis Alvite

27 Noviembre 2007

Mi desconocido don (I)

Toda mi vida he sabido que yo tengo un don, pero mi mayor desgracia es que nunca supe cual es, y por eso me he pasado mi vida entera en busca de ese desconocido don. Al final he llegado a una conclusión: mi único don es saber que tengo un don desconocido.

En la búsqueda continua e incesante de este mi don, no he escatimado ni tiempo ni medios, y a decir verdad, creo que tampoco han sido pequeños mis continuos fracasos. He dado tantos pasos en falso, que no sé ni por donde empezar, pero como tengo que hacerlo por algún sitio empezaré por los fracasos más sonoros.

El primero de ellos y quizás con el que más constancia he tenido para darme de bruces, ha sido la música. En el mundo de la música yo lo he probado todo, desde el piano hasta la armónica, desde la flauta dulce hasta la gaita desafinada, desde la guitarra acústica, hasta la española pasando por una de doce cuerdas que después regalé a una mujer como símbolo de mi amor y ella prefirió destrozarla contra las paredes como símbolo de su desamor. Me pareció mal, pero como ella era muy freudiana me pareció un ejercicio muy coherente y yo ante los coherentes no tengo nada que decir, quizás porque yo soy la reencarnación de la incoherencia. Quizás.

Dentro de la música también está el canto, pero por su persistencia en mi ser,tiene su capítulo aparte, y es que yo he intentado cantar todas las canciones del mundo conocidas: desde Palito Ortega (tengo el corazón contento lleno de alegría) hasta Mocedades (me sigo emocionando como un crío cada vez que escucho el Eres tú, y sigo pensando que aún podemos ganar el festival de Eurovisión del 73, ánimo Amaya, haz el gorgorito final, túuuuuuuuuuuuu), desde J. M. Serrat (todos los poemas que sé se los debo a su música y a la de Paco Ibáñez, aunque sólo me han servido para salir airoso de conversiones de pedantes, menudo honor!), hasta La Pradera, Los Panchos y el inefable Silvio Rodríguez.

En vistas que con el castellano el éxito se vendía muy caro, probé cantar en mi inglés de Murcia, sobre todo con The Beatles, Bob Dylan y Van Morrison. El resultado por muy desigual, prefiero obviarlo. Ahora se me da por la opera y creo firmemente que puedo llegar a ser, sino un tenor, sí un barítono respetable. Infeliz de mí…

Pero no sólo me he dejado vencer por el mundo cruel de la música y su indiferencia para conmigo, el mundo de la cocina también me ha llevado a dar varios rebolcones por el lado más amargo de la amargura, si es que existe. Tengo libros de todos los cocineros del mundo, desde los más conocidos (los mejores, sin duda alguna los de Arzak) hasta los monjes budistas del Tibet occidental (no lo compréis, comen fatal). Tengo utensilios de cocina que ni yo mismo sé para que valen, y en mi despensa hay hasta cinco tipos distintos de harina, a saber: trigo, maiz, centeno, arroz e integral, las cuales se van pudriendo y llenando de unos bichitos negros asquerosos que lo colonizan todo, para que al final nunca me salga la masa de la empanada como la del Pipeiro de Pontecaldelas. Este capítulo lo podría titular: Mi vida por una buena masa de empanada de xoubas. Como colofón final, decir que este año me he matriculado en el ciclo de grado medio de cocina, y sólo fui a la presentación, los muy cretinos me querían hacer ir a clase. A mi!!!!

También he intentado ser masajista y estudié en un curso de un año, más anatomía que en toda la carrera. Me compré (y de hecho aún los tengo) más aceites corporales que la producción de aceite de oliva de toda la provincia de Jaén. Viajé hasta Turquía y Tailandia para conocer técnicas e hice masajes a todos y todas, amigos y amigas, vascos y vascas. El resultado final fue el siguiente: siete, "tío tienes unas manos fantásticas"; dos: "te tengo que invitar a comer un día" (sigo esperando), y uno: un polvo con una chica del que no pienso hablar porque eso sí que es muy mío… Los demás, indiferencia absoluta.

servido por ignacio 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Cosiña mala

Cosiña mala dijo

¿Y te parece poco don el ser tan salao? De la música no opino, pero mi abuela decía que para que la masa de la empanada sea buena, hay que amasar hasta que sude la artesa, ahora ya sabes el secreto. Con los masajes… pues si tienes buenas manos, y saben tocar donde corresponde, creo que encontrarás much@s voluntarios, por lo pronto no te quejes, si al menos tuviste un buen polvo.

27 Noviembre 2007 | 09:16 PM

fdsa

fdsa dijo

Ves? Por mucho q te disfraces de casa en el campo con piscina, tú eres mucho más octavio q petronilo, te pintes con multinacional o te maquilles de papá por las calles de Vigo.
Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul, que me sorprenda a oscuras ;-)

28 Noviembre 2007 | 02:23 AM

sarah

sarah dijo

Yo te diré cual es tu don Capote...vivir para contarla, como dice Gabo.
No busques más.
Echo de menos alguna poesía...o alguna conversación con tu yo dj, venga ...pínchame algo...

28 Noviembre 2007 | 09:02 AM

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