Solbes, Pizarro y la virgen de Fátima
Comprendo al Papa y comprendo todas esas prisas que parece que le entraron por beatificar a Lucía, una de aquellas pastorcillas que vieron a la virgen de Fátima en pleno delirio de santidad cristiana mientras cuidaban unas ovejas por los montes portugueses a principio de siglo. Comprendo al Papa y aplaudo su decisión. Me parece totalmente justo y correcto. También tengo que decir que no dejo de pensar en sus primos Francisco y Jacinta y me imagino que ahora estarán un poco mosqueados ya que ellos tuvieron que esperar casi 90 años en subir a los altares, y ahora sube su prima para el cielo y en menos de tres años consigue lo que a ellos le costó tanto tiempo. La vida y la muerte, no sólo es como a uno le viene dada sino como nos empeñamos en compararla con la de los demás. A veces un mísero trozo de pan es un manjar cuando sabes que en la casa de tus vecinos se comen su propia mierda.
Está claro que si uno da una vuelta por el santuario de Fátima, los tres pastorcillos, a nivel económico, presentan una hoja de servicio absolutamente inmaculada, como la virgen, mira tú, y yo proclamo que eso es lo mínimo que tienen que presentar aquellos que se presenten para santos y más en estos momentos de vorágine presupuestaria y financiación futura de la Iglesia.
También para otras cosas hay que presentar una hoja buena de servicios, por ejemplo si uno de mayor quiere ser Ministro de Economía y por eso, ayer, ambos se la presentaron a Matias Prats, una persona tan familiar en los hogares españoles, que estoy convencido de que podría ocupar cualquier cama conyugal sin que nadie eche en falta al marido, mientras su mujer le pregunta que tal le ha ido el día. Solbes podría venir de solvencia. Vamos digo yo. Ayer le pusieron su lado bueno cercano a la cámara, o sea, el lado bueno del ojo bueno, el derecho, porque con el izquierdo no supimos si simplemente le cayó el párpado por algún golpe de entrenamiento, o es que estaba apuntando con una escopeta verbal el rostro embalsamado de Pizarro. En estos tiempos de campaña electoral nada sorprende. Pizarro viene de conquistador, y un conquistador era un tipo valiente y a la vez ingenuo, porque hay que ser valiente e ingenuo para con cien guerreros atacar un imperio como el Inca, y Pizarro, el político no el conquistador, algo de valiente tiene que tener para meterse contra el buda Solbes con muy poquitos datos en firme, y está claro que algo de ingenuo atesora al pensar que con proclamas y tics repetidos, podría increpar el ojo y medio de un político que lleva siendo ministro de Economía desde que hizo la primera comunión.
Mientras atendía el debate o mejor dicho, mientras miraba nerviosamente para el párpado izquierdo de Solbes, me acordé de los pastorcillos de Fátima por esas cosas que tiene el subconsciente que en mi caso está claro que es un inconsciente. Fátima podría ser una solución económica para España, me dije yo ayer en un alarde de inteligencia supina. Allá van un sin fin de peregrinos dispuestos a comprar agua de las charcas a precios desorbitados. ¡Lo que daría un ministro de Economía por tener una industria tan solvente! Claro que no todo el monte es orégano, y seguro que siempre hay algún irresponsable que dejaría propinas de unos cuantos céntimos para intentar ganar algún favorcillo por el Purgatorio, y eso está claro que irritaría a cualquier ministro de Economía que se precie, y en particular a nuestro Solbes el cual tendría que salir a la palestra par frenar tanta ansias despilfarradoras, porque una cosa es que el agua pase de corriente a bendita, que está bien, y otra muy distinta es que la gente se compre con propinas un más que dudoso sitio en el cielo a base de subir la inflación.
De todas formas sigo pensando que Francisco y Jacinta no merecieron esperar tanto tiempo, si es que el tiempo en el cielo se mide igual que en la tierra. Ellos vieron a la virgen igual que Lucía y además murieron muy jovencitos, y por lo tanto tuvieron en vida muchas menos oportunidades de hacer milagros que tuvo Lucía, a la cual en menos de tres años ya se le ha atribuido una intersección milagrosa con una niña argentina que tenía síndrome hemolítico. Y pienso en esa niña con ese síndrome y seguro que Francisco y Jacinta también piensan en ese síndrome, y dirán, mujer Lu (me imagino que así la llamarían), tampoco es que fuese un cáncer terminal (como el que ayer enterró a la mujer de un amigo con 50 años cumplidos, o como va a enterrar este mes a la mujer de otro con la misma edad), al fin y al cabo un síndrome hemolítico en un niño tiene una tasa alta de curación, diría Francisca, y además en nuestra época como íbamos a interceder por alguien con síndrome hemolítico si la enfermedad aún no se conocía, le increparía Francisco, está claro que a ti te ayudó la ciencia, pero esto ya lo tendría que decir con la boca pequeña no vaya a ser que algún que otro santo lo escuchara y viniera S. Quintín, y armara una de las suyas y todos sabemos como se las gasta el santo en cuestión.
Comprendo al Papa, comprendo la beatificación de Santa Lu (es que lo de Santa Lucía me suena a una canción de Roque Narvaja en voz de Miguel Ríos, o lo que es peor, a una compañía de seguros de oso polar juguetón y creo que en ningún caso es serio) pero pienso que para todo hay que poner las cosas claras, y en el caso de los milagros no creo que cueste tanto baremar las enfermedades como bareman los seguros las partes de tu cuerpo que pierdes en un accidente. Si curas un cáncer terminal a una madre viuda con cuatro niños pequeños, la santidad te tiene que venir vía Seur10, pero si lo que haces es curar un simple catarro, el cielo se convertiría en la casa de la Collona y si nos ponemos a santificar a todo bicho viviente que haga milagros, seguro que hasta Solbes y Pizarro se apuntarían al carro de las santidades porque escuchándolos ayer, el milagro de los panes y peces, ahora me parece una puta mierda.

honda dijo
Al final no me que claro con quien de los dos te quedas. Y aún a riesgo de quedar fuera de lo que dice la mayoria, que no se que mayoria es, digo que a pesar de que el David de Pizarro se enfrentara al Goliath Solbes, el Sr. Pizarro habla un lenguaje claro y entendible. eso es lo que duele.
Que mientras en este pais no se cree empleo, no se genere riqueza, no haya incentivos para la iniciativa privada y menos impuestos para los contribuyentes, este pais no puede con la carga social completa porque el dinero no se saca de debajo de las piedras.
Un saludo
22 Febrero 2008 | 06:54 PM