Publicidad:
La Coctelera

EL DIVÁN DE LO EFÍMERO

Lo mejor del futuro suele ser la posibilidad de evocar el pasado. Jose Luis Alvite

28 Febrero 2008

Un debate con bolígrafo y los ojos de Carmen (I)

En general yo soy un tipo muy poco inspirado. Nunca he recibido de las musas un regalo cargado de genialidad, nunca han venido a mí para cargarme de deseos incontrolados con vistas a hacer algo en concreto en mi vida que me pudieran sacar de mi más que asentado hastío. Si por un casual las musas han llamado alguna vez a mi puerta está claro que ese día no me pillaron trabajando. He vivido, eso sí, bastantes situaciones que ahora al recordarlas, al pasarlas a papel, creo que sólo las viví por el simple hecho de poder escribirlas más tarde.

La pasada semana tomé un café con Kiko. Mucha casualidad. Kiko y yo nos conocimos en aquellos años en los que yo andaba tonteando con la vida en forma de alcohol y mujeres y la vida tonteaba conmigo en forma de vanidad e insomnio. El me ayudó bastante, tanto con el alcohol como con las mujeres. Ahora nos vemos más bien poco pero por esas cosas que tiene la vida, el viernes pasado sintió un deseo enorme de llamarme por teléfono y la casualidad hizo que estuviésemos a menos de un kilómetro el uno del otro. Mucha casualidad. Me llevó a un bar de mujeres malas, un bar como aquellos en los que años atrás nos quedábamos a hablar de nuestras vidas sin más compañía que el olor gastado y sudoroso de unas señoras que nunca se enamoraban de nosotros cuando la billetera adelgazaba hasta quedarse como una radiografía. Tanto hablamos en esos antros y tanto bebimos acompañados, que nunca fuimos capaces de entender nuestra amistad sin que una mano de mujer nos rozara la entrepierna. La semana pasada Kiko andaba con la necesidad de soltar lastre y por eso me llamó y por eso acabamos otra vez en malas compañías. Después me regaló un bolígrafo. Kiko es así.

El lunes me fui a una reunión a Benavente y casi no llego al debate de Zapatero y Rajoy. Pensé en Carmen todo el viaje de ida y nos imaginé amándonos sin cuartel una noche entera y otra noche más. Fueron dos noches interrumpidas las que pasamos Carmen y yo juntos, pero cada vez que nos volvemos a ver, de sus ojos siguen saltando chispas y en mis manos se atisba el nerviosismo salvaje e incontrolado de la pasión frenada por no poder recogerla por la cintura y pegarla a mi pecho con un bote de superglú3, fórmula especial. Llegué a casa justo a tiempo de empezar el debate. Cuando me puse enfrente de la televisión y después de aguantar la paja mental que se estaba haciendo Manuel Campo Vidal, vi el bolígrafo que Kiko me había regalado encima del periódico del sábado. Manuel Campo Vidal me pareció un reloj sin escrúpulos. La primera cronometrada de tiempo lo hizo con mi propio tiempo, lo noté viejo, con pelo muy blanco, bigote muy demodé y una alopecia mas que notoria que me imagino intentaron disimular un buen número de maquilladores, y es que la calva está muy mal vista dentro del panorama político española, de hecho el único político que se presentó a presidente con calva fue Joaquín Almunia y de aquello sacó Aznar mayoría absoluta. Los españoles estamos acostumbrados a que los políticos nos mientan, pero no a que se queden sin pelo, y es que el pelo le da a los políticos muchos quebraderos de cabeza, valga la redundancia. Por ejemplo a Rajoy le tiñen el pelo hasta no dejarle ni una cana en la cabeza (lo del peinado como un niño de primera comunión vamos a dejarlo para otra ocasión), y sin embargo en la barba se le admiten todas las canas que quiera, yo creo que buscan que en su rostro vaya surgiendo la suave y marcada belleza de Sean Connery haciendo de Guillermo de Baskerville; sin embargo al primer Felipe González le tuvieron que poner canas por los laterales porque su juventud parecía insultante a una parte importante de los votantes. Del pelo de Anasagasti prefiero no hablar ni tampoco diré nada del traje de boda de los años 80 que portaba Manuel Campo Vidal, cada uno viste como quiere aunque te apetezca saltar al plató y decirle: pero alma de diós, ¡de donde sacaste ese saco!

servido por ignacio 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Cosiña mala

Cosiña mala dijo

Hoy, leyendo tu amitad con Kiko, noté en tus letras como te gusta leer a Alvite. Un abrazo.

28 Febrero 2008 | 04:45 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de ignacio

EL DIVÁN DE LO EFÍMERO

pontevedra, España
ver perfil »
contacto »
Cuantos buenos recuerdos le debemos a la mala memoria. Alvite Parador

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera