Historias que no sé escribir
En cuestión de belleza es muy difícil escribir, o por lo menos yo no tengo palabras para definir lo que normalmente me seduce. Está claro que toda escritura es una descripción falaz de la realidad ya que por muy realistas que nos pongamos, siempre tamizamos con nuestro prisma la esencia de todas las cosas según nuestros propios criterios, según nuestros propios intereses. Si eso lo hacemos con lo que nos gusta, no hace falta decir nada cuando tenemos que expresar lo que nos disgusta. Está claro que todo lo escrito es mentira, y escribir (y por tanto leer) historias novelescas, sólo vale para pasar el rato (en el mejor de los casos), nada diferente a pasarse horas con una playstation o beber hasta reventar con tres amigos con unos naipes como excusa. La mayoría de las veces la lectura de un libro sólo nos vale para presumir que lo leíste y poco más. Puro engreimiento hueco.
Yo apenas me vanaglorio de lo que conseguí en esta vida, para ser sincero me suelo arrepentir varias veces de muchas cosas que hice, y de las que no hice, aunque en estos momentos no lo entienda, seguro que hubo algo que me impulsó a no hacerlo y por lo tanto bien hecho no está. Me parece de una vanidad excesiva afirmaciones tipo: yo sólo me arrepiento de lo que no he hecho, y no tanto por no haber hecho el no hecho en sí, sino por dar por supuesto que todo lo que ha hecho ha estado bien. Claro que a partir de aquí podríamos empezar a definir que es lo que está bien y lo que está mal, y esa puta diferencia nos lleva ocupando más de dos mil años de conjeturas ético-filosóficas y yo aquí ni tengo espacio ni tengo ganas, ni tengo ni puta idea, para que mentir.
No siempre las historias se pierden en la niebla de un aeropuerto de Casablanca. No todas terminan con la benevolencia del destino ni con la eterna idiosincrasia de un gallego melancólico. Hay algunas que terminan por abatimiento, por aburrimiento, por desidia, por hastío, pero parece que ésas nadie las quiere escribir aunque todos hemos padecido de ellas y con ellas. Hay historias que al terminar uno resopla diciendo, menos mal, y otras que por no terminarlas a tiempo, se van languideciendo hasta terminar cenando en silencio en cualquier restaurante de moda. Eso es lo peor. Pero también hay historias que nunca empezaron y por eso se guardan en algún sitio del cerebro con la ilusión de que puedan llegar a prender. Historias que aunque plantaron no germinaron y eso no significa que la semilla haya muerto. A veces tengo el presentimiento y la sospecha, de que aquella mujer que me pidió en el aeropuerto que le escribiera quería de mí algo más que mis letras, pero como el destino nos separó unos cuantos miles de kilómetros, tendremos que esperar a que el mismo destino nos vuelva a unir, y en caso de que no ocurra, agarrarse a mi abuela cuando me decía: lo que no viene no conviene. Amén.
Hace apenas unos meses, un antiguo amor de los de verdad, de los de lloros con lágrimas como fundas de guitarra cuando nos tuvimos que decir adiós, apareció en una noche de una ciudad que está llena de golpes de campanas. Como no nos sorprendimos porque ya lo habíamos vivido, decidimos no pasar a la acción del deseo y del sexo y darle otra oportunidad al destino por si acaso el azar había jugado con el propio destino, así que, pensamos, si nos vuelve a unir, está claro que aquí hay algo y no lo debemos dejar marchar. Al día siguiente en mi retirada y en su retirada nos encontramos retirados. Nos reímos y sin hacer nada supimos que aunque la vida nos regaló vidas distintas ambos nacimos para encontrarnos. Por eso hay historias que pase lo que pase, siempre terminan bien, pero, como la belleza, nunca sé como escribirlas.





trespecas dijo
La vida es como un rio al cual nos han tirado de cabeza, está claro que tarde o temprano llegaremos al "mar", así que dejarnos fluir entre sus aguas dulces es lo más razonable, vale, de vez en cuando dando tumbos de orilla a orilla, con más o menos suerte, o con más o menos golpes, ¡da igual!, cada tramo superado nos da fuerzas para afrontar el siguiente.
Un "cursillo" previo de natación puede ayudar bastante.
2 Mayo 2008 | 05:57 PM