Almas con blusa. Por Jose Luis Alvite
Jamás me interesó la vida privada de la gente y puedo asegurar que ya hace muchos años que la biografía de cualquier persona me parece menos interesante que sus planes para dentro de media hora. En mi relación con las mujeres siempre le di más importancia a sus ojos que a su documentación y por lo que se refiere a los hombres, su ocupación profesional, sus estudios o su genealogía, me dicen menos de ellos que su manera de fumar, su aplomo o sus sueños. Me gusta escuchar y participo en las conversaciones sóolo cuando estoy seguro de haber elegido bien la compañía. Mi olfato me dice que las personas más interesantes no son necesariamente aquellas que gozan de prestigio social, salen fotografiadas en los periódicos o tienen en el portal una reluciente placa de bronce en la que se mezclan con absoluto descaro su profesión de ginecólogo y el cinemascope de su soberbia. Siempre he procurado alejarme del hombre de éxito tanto como del hombre seguro de sí mismo, del primero, porque las vidas sin fisuras me aburren tanto como los coches automáticos, y del otro, porque la autoestima sólo tiene algún atractivo literario a medida que se pierde, del mismo modo que el dinero produce placer únicamente en el caso de que se gaste. También recelo del tipo que se presenta a si mismo como "un hombre de una sola pieza", entre otras razones, porque de una sola pieza son también los dictadores, los idiotas y las lápidas de los sepulcros. Encuentro más interesantes a los hombres indecisos, seguramente porque no hay una sola decisión cuyo acierto no sea el inteligente resultado de una duda, y también porque la vida me ha demostrado que la solución de un problema produce a menudo más insatisfacción que el problema mismo. He seguido ese criterio en mis viajes y no creo que me haya ido nada mal. No sé si os conté alguna vez que gracias a las confusas explicaciones que me dio un paisano al que le pregunté en Salamanca por donde se iba a Cuenca, perderme por el camino me supuso la suerte de conocer Lisboa. Nunca caí en la tentación de comprarme unas cadenas para el coche. Mi manera de viajar las hace innecesarias. Ruedo sin objetivos y sin planes, me detengo si me canso o tengo sed; y si es invierno y alta montaña, no me importa instalarme allí donde me haya detenido la nieve. En una ocasión me perdí al volante del coche en la lazada de carreteras casi intransitables de unas montañas en las que incluso se habría desorientado el mapa, pero no le di importancia porque me había echado al camino sin conocer mi destino. Siempre me hizo ilusión la idea de perderme de madrugada en cualquier paraje sin datos y no conocer mi paradero hasta comprar por la mañana en alguna ciudad el periódico local. Lo mismo me ocurre con las personas. Entablo conversación sin esperar nada, despreocupado de lo que pueda sobrevenir, y me conformo luego con lo que haya sucedido. Es muy agradable que te ocurran cosas buenas con las que no contabas, aún sabiendo que pueda tratarse de un éxito fortuito y efímero, acaso el premio incobrable de un sorteo sin fondos. No importa. Vale la pena volcarse a cambio de nada. Si te equivocas de mujer, lo que cuenta es que ella te abrace aunque sólo sea para consolarte de la desgracia de haberos conocido. Lo que puedas saber de una persona raras veces te resultará tan agradable como lo que supongas de ella. La imaginación me ha salvado de muchos chascos, sobre todo en mis relaciones sentimentales. Una interesada bruma literaria me ha ayudado siempre a encubrir mis errores. Me he llevado unos cuantos chascos por haber desmenuzado el alma de las mujeres. Ahora sé que si hubiese sido listo, me habría limitado a desabrocharles la blusa. Aquellos fracasos me sirvieron también para comprender que los seres humanos somos una mezcla de fisiología y de sueños, y que en consecuencia, con excepción de la última fila del cine, donde más se sabe de una mujer es en su autopsia.


sarah dijo
ays...toi que alvite ya me aburre,
los coches automáticos no, son un invento...caña al acelerador, marchilla al volante...yyyyyyyy...jajajaj!!! no sabes tú la de cosas que se pueden hacer con las manos camino a soria...
un besito...tas bien ya?
viento en popa a toda vela?
21 Enero 2009 | 03:12 PM