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La Coctelera

EL DIVÁN DE LO EFÍMERO

Lo mejor del futuro suele ser la posibilidad de evocar el pasado. Jose Luis Alvite

28 Enero 2009

Bella Elena, ¿por qué quieres matar a Octavia?

 

Elena odia a Octavia porque esta dominaba a Elena, bueno, Elena odia a Octavia desde hace más o menos tres meses, cuatro, diría ella, porque para estas cosas ella es muy metódica, es como los fumadores que lo dejan y son capaces de decirte en cada segundo el tiempo que llevan sin darle una calada a lo que antes era su vida, pero quizás el ejemplo no me ha salido muy bien, y es que tengo que reconocer que yo no soy mucho de ejemplos, entre otras cosas evidentes (que no pienso citar) está claro que también soy muy malo en esto de los ejemplos, resúmenes con imágenes, diría más bien, lo cierto, y esto ya no es un ejemplo, es que Elena anda enfadada con Octavia y esta no puede aflorar sino es con el beneplácito de aquella, aunque a decir verdad conmigo hace poco hizo una excepción, un paréntesis, siempre lo hace, y es que me quiere casi tanto como yo la podría querer a ella si no fuera o fuese quien soy, porque yo no soy yo, evidentemente, si lo fuese otro gallo nos cantaría pero como no lo soy me quedo en un capítulo extraño de su novela, y así entré en el bar, como un personaje extraño de sus letras, y la vi con su faldita corta y su sonrisa de Octavia en la cara de Elena, y después entré en su coche y me besó como siempre hizo ella, a boca llena, pero yo no veía a Elena, yo no sentía a la bella sino que me dejaba hacer por Octavia y me dejaba seducir por ella, que también era Elena, está claro, pero sin el punto de sensatez que da aquella, lo cierto es que el día en que Elena se vistió de Elena de los pies a la cabeza, la Elena que quieren sus padres como diría ella, la Elena bella Elena como diría este que la venera, se prometió aparcar a Octavia, que digo aparcar, matar y enterrar a Octavia, porque empezaba a aburrirse de ella, está bien para pasar el rato, se decía ella muy seria, pero no para pasar el resto de mi vida atada a ella, y ahora, pensó, debo estar madurando, así que se puso muy seria delante del espejo y mirándose a los ojos dijo con la solemnidad que el acto requería (y ahí sí que era Elena la bella), aquí mando yo y se harán las cosas como me exigiría a mí si yo fuera ella, y eso le salió sin pensar, a bote pronto, como quien respira en una bodega que no sé que significa pero me gusta escribirlo, y más tarde me reconoció que pensó que eso lo debió leer en algún libro de autoayuda, eso seguro, me dijo, porque no hago otra cosa que leer ese tipo de libros, y es que desde que Elena está dejando a Octavia fuera de su vida se encuentra muy dominada por esos libros de autoayuda que compra, lee y asimila en un abrir y cerrar de tiempo, y tan atada está a ellos que ayer se compró "El manual de autoayuda para dejar los libros de autoayuda" y parece ser que lo devora como antes me devoraba a mí, a mordiscos y con la lengua avanzando por todos los lados, y es que Elena es la sensualidad hecha mujer y el sexo salvaje hecha Octavia, pero ella quiere ser la sensual hecha mujer y la mujer hecha como debe ser, y por eso quiere pagar la penitencia, y yo le digo que no, que no puede ser, que en el cuerpo de Elena vive Octavia y por eso que le guste o no, nació con ese cuerpo para ello, para pecar, y ella peca (lo sabe) pero en silencio (que es pecar, egoístamente) y eso no cuenta, dice ella, pero yo creo que penalizar debería penalizar en su cuenta, pero tengo que reconocer que a mí me excita solamente la idea de pensar en ella, pero en su concepción diaria ya no entra el amor sin amor o por lo menos sin los votos del amor, y por ahí intentó entra un novio que no es su novio pero que en el nacimiento del año le pidió amor al natural, como dos adolescentes sin control y ella, que ya era simplemente Elena a secas, le dio un beso de cariño como quien besa a un niño a la puerta del colegio y mientras lo despedía le dijo que las verdades se dicen a la cara cuando la ocasión pinta para ella, y fue así como le dijo que su amor no podía ser porque ella ya no era aquella, y por eso su posible novio se quedo en un intento, cruel intento, pero el chico no se amilanó (normal porque intuía a Octavia) y vio en su cuerpo la imaginación hecha sueños y se dijo, me voy detrás de Elena, mal hecho, digo yo,  porque lo que no sabía era que para lo que buscaba tendría que ir detrás de Octavia y no de Elena, y yo que lo sé desde el principio no se lo pienso decir a nadie que no sea yo, porque una cosa es que me cuente ella y otra muy distinta que yo empuje a ello, y por eso cuando nos vimos yo quería hablar con Elena para no ver a Octavia, pero ella a mí siempre me habla como Octavia y yo que lo sé (que quede claro) apenas le dejé hablar a ella, y le hablé y le hablé y le hablé (lo pongo sin comas porque sin comas le hablé) y no quería escuchar a la bella, porque yo también quiero dejar de ser Martín pero es verla a los ojos y tener ganas de ponerme a coser un calcetín, que no pinta nada en esta historia pero pienso yo que rima con Martín, calcetín, y es que a mí se me dan fatal los ejemplos y las rimas, y debe ser por eso que cuando cojo una rima no la suelto hasta que no encuentro otra mejor y como no la suelo encontrar la repito sin ton ni son, y con Martín me rima calcetín y punto, pero ya digo que delante de ella no dejo de ser Martín, y el otro que soy tiene que hablar hablar hablar (sin comas, para que quede claro) para que Martín no escuche y no salga de mí, porque si me pongo a escucharla la tendría que ver a los ojos, y eso supondría fijarme en sus labios, y eso supondría fijarme en sus tetas, y eso supondría imaginarla desnuda, y eso supondría abrazarla y convencerla, y ella, en el momento en que yo fuese Martín, aparcaría a Elena y ya tendríamos el lío montado y nuestro amor dispuesto, y es que nosotros llegados a ese momento, en la alcoba, nos ponemos y disponemos como un solo ser que fluye entre nosotros, y de repente yo soy Octavia y ella es Martín, y los dos somos un poco Romaña, pero eso ya es nuestro problema y como lo sabemos estamos esperando que lo mejor es igualar las premisas con la que juegan nuestros personajes, y por ello decidió que Elena va a tener un par de hijos para cedérselos a Octavia y así venir a mi encuentro y realizar un par de Romañas por hora y unas cuantas horas por noche, pero yo no quería llegar a escribir esto, yo sólo quiero que quede constancia que la bella Elena está peleada con Octavia pero que por mucho que se obligue, las dos son ella y si no me cree o no está de acuerdo sólo tiene que llamarme para quedar juntos y que yo lleve a Martín en el bolsillo y ella a Octavia en el alma y ahí dejaríamos bien claro que por mucho que nos empeñemos, ambos estamos atados a quien somos aunque podamos engañarnos un poco cuando al mirarnos al espejo nos digamos cosas como: que bien estamos ahora que nadie nos alimenta las penas, aunque después, en silencio, reconozcamos que se nos pone una triste mirada cuando añoramos los tiempos de las penas.

 

Tags: amor

servido por ignacio 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

luisa

luisa dijo

no entiendo nada pero me gusta mucho como suena

29 Enero 2009 | 09:31 PM

sarah

sarah dijo

jajajajjj!!! qué buenoooooo...sin respirar y de un tirón te he leido, que parece que lo has parido así, a borbotones, como mana la sangre de las heridas profundas...y te imagino ahí, borrassshhhooo de amor gritándolo sin aliento....como un solo de saxo...me encanta!!!

bueno, no se...a mi me gusta más la golfa, la que se deja llevar por el corazón, es la que a mí me domina y predomina -así me va...- aunque de buenas a primeras siempre es la que razona la que manda a la larga la golfa es la que le da vidilla y gustillo al cuerpo...y el cuerpo tiene una memoriaaaaa...que no olvida lo bueno ni patrás...bueni y qué? porque parece que matar no la ha matao pero que si la hostiao un poco que la ha dejado media dormida?...pues ná, jarro de agua fria y despiertala...pero con sentidiño y eso...sin hacer dañín...que también rima con martín...y con calcetín...joer, que manía que tengo...ya vuelvo a ponermelos del revés...un beso de buenas noches...buahhh que gustazo leerte!!!

29 Enero 2009 | 09:58 PM

Elena

Elena dijo

Q sí, q Octavia es más divertida, pero luego me como yo sus mierdas.
Octavia 653768878584844 - Elena 1

29 Enero 2009 | 11:17 PM

elena octavia

elena octavia dijo

Casi me caigo de la silla cuando he leido el cuento. me llamo así, elena octavia... a mí, al contrario de la elena octavia del cuento me costó mucho dejar salir a octavia...pero la pelea y la contradicción entre las dos existio y la decisión de utilizar mi segundo nombre no fue algo casual. Lo decidí un día para dejar salir a la otra yo que la elena no cubria...en fin, no me voy a enrollar con mis paranoias pero ha sido una autentica sorpresa verme reflejada de esta manera. Me encantaria saber algo del autor. Un saludo. elena octavia.

13 Marzo 2009 | 06:53 PM

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