Un vago sin nada que contar.
No tengo nada que contar, así que escribo sin ganas, sin pasión, sin necesidad de sentirlo, como un autómata, podría estar durmiendo mientras escribo esto y no se notaría ningún cambio, si tuviese un par de buenos amigos y sobre todo, si follase mucho más de lo que follo seguro que no perdería el tiempo escribiendo estas pijadas, me imagino que de esa manera nadie tendría problemas, con esto no estoy diciendo que cuando no escribo o bien estoy de copas con un amigo o bien follando como un desgraciado, ya quisiera yo, lo que ocurre es que mi vagancia me supera una y otra vez y me dejo ir día sí, día también hasta que los comentarios de Sarah, la dulce Sarah, y de mi amigo Emilio golpean mi conciencia y me obligan a sentarme delante de la puta pantallita en cuestión, pero ya digo, estoy sin ganas y sobre todo sin tema, y digo que podría decir que a mi abuela le acaban de poner un marcapasos con 93 años y ella está empeñada en que Dios se olvidó de ella y no sabe que pinta en este mundo, sólo doy molestias y gastos, estoy pensando que lo de tener un par de buenos amigos no lo dejé claro, digo lo de tener un par de amigos por el hecho de salir de vez en cuando para tomarme unas cañas sin que me pregunten por el trabajo o por mi vida, simplemente por el hecho de ver pasar la vida agarrada a la cintura de cualquier mujer que se te cruce con la mirada y de paso poder tener a ese amigo a golpe de un fraternal abrazo para lo que se necesite, que no es mucho pero es todo, en cambio lo de follar lo digo porque creo que si se follase más se cerrarían la mayoría de consultorios psicológicos de este país, argentinos incluidos, y ya que me pongo a escribir sin ganas y sin temas que contar, me limitaré a decir que antes de ayer me fui a la bodega de Emilio Rojo, un paisano digno de conocer que hace un ribeiro buenísimo y que él tiene los santos huevos de venderlo a más de 30 euros la botella en cualquier restaurante y pobre de ti que el antojo te pille EEUU porque entonces la gracia te va a salir en 150 dólares, bueno que hace bien, que hace de puta madre y ya digo que estuve dando una vuelta por su tierra y me enseñó su bodega y me dio a probar la cosecha que embotellará en mayo y ya de paso nos pusimos a hablar de literatura sobre un plato de pulpo que eso en el Carballiño son palabras mayores, aunque a mí lo que me gustó de verdad fue la empanada de chocos, es curioso, coincidíamos en casi todo, tanto en los gustos políticos como en el de la empanada, pero el culmen resultó cuando a los dos se nos embraveció el alma al hablar de nuestro querido y admirado Alvite, y me pidió uno de sus libros y yo creo que debería vencer mi timidez, llamar a D. Jose Luis y pedirle que le firme uno a Emilio, y ya de paso y como imaginar es barato, me imaginé juntar a los dos un día con un plato de pulpo en el medio y unas cuentas botellas del ribeiro de Emilio para acompañar, y mientras pensaba en todo eso Emilio me hablaba de su viaje por Mejico, y entonces de repente me acordé que le debo un mail a Jaz, que se va a enfadar conmigo por ser tan inconstante, se va a enfadar tanto como Octavia que me recordó que me olvidé del cumpleaños de Elena de Troya, y también me acordé de que le debo una llamada a Antonio que ayer lo dejé a medias, y no sé porque tengo este tipo de conexiones cerebrales pero admito que me las encuentro frecuentemente en los lugares más inverosímiles, bueno, lo cierto es que Antonio me habló de lo mal que lo pasó en los últimos quince días por culpa de su fístula anal, y por eso, después de ver la muerte tan cerca he decidido vivir la vida hasta el límite, me dijo con dos o tres copas entre pecho y espalda a altas horas de la madrugada, la vida es efímera y ese monstruoso grano en el culo me hizo ver la verdadera naturaleza de la condición humana, y te puedo asegurar amigo Nacho, que no somos nada, no somos absolutamente nada y tengo que confesar que después de tener el culo en pompa para medio hospital universitario de Santiago, ya nada podrá ser igual que antes, ahora sólo me queda el disfrute carnal como la muestra más eficaz y definitiva de que la vida es sólo cuestión de sexo. No fui yo quien le interrumpió semejante argumento sino la repentina e inesperada aparición de una voz femenina al otro lado de la línea telefónica que me hizo sospechar que tendría compañía para esa noche. Entre tanto me puse a plantar unas plantas porque esta es la época y como no estaba contento conmigo mismo se me dio por trasplantar unos camelios que casi me rompen el espinazo pero al final han quedado bastante presentables. El pequeño tiene varicela. Si no escribo es por vagancia y sobre todo porque no tengo nada que contar. Bonita primavera.


gijonudo dijo
Bueno anda, algo es algo.Yo lo de las cervezas cuando quieras, prometo agarrarme yo a la primera churri que pase, y solo hablar de cosas efimeras, jeje
A ver cuando te vienes por aqui que ahora tengo mucho tiempo.
Que se mejore el peque y muchas gracias por la felicitacion.
Un abrazo
28 Marzo 2009 | 05:55 PM